Una vez más represión con bombas lacrimógenas impidió que marcha opositora llegara a la Defensoría del Pueblo

La oposición venezolana busca mantenerse en la calle y hacer frente a la represión por parte de la fuerza de seguridad del Estado. Este miércoles ambos bandos políticos marcharon, los opositores contra el gobierno Nicolás Maduro y el oficialismo en contra del “terrorismo”.

Como ya es de costumbre, los miembros de la coalición Mesa de la Unidad Democrática (MUD) convocaron para que sus seguidores tomaran avenidas y autopistas de Caracas a las 10 de la mañana y salieran desde los 26 puntos de concentración utilizados en movilizaciones anteriores rumbo a la sede de la Defensoría del Pueblo.

El objetivo de este 26 de abril era entregar un documento al defensor Tarek William Saab para exigirle que inicie el procedimiento para la destitución de los magistrados del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ).

En esta ocasión, los convocados demoraron más en llegar a los lugares de concentración. A las 10 de la mañana se podían notar algunos grupos organizándose en la ciudad capital.

Como era de esperarse, el sistema Metro de Caracas impidió el desplazamiento de los caraqueños. Pero la sorpresa, que desató la indignación en algunos usuarios del transporte público, es que su cierre fue en todas las 49 estaciones del subterráneo. El servicio, que debería garantizar el traslado a los capitalinos por toda la ciudad, dejó entrever que obedece a las órdenes de la tolda roja.

También era de esperarse que los puntos de control y los obstáculos en las autopistas que comunican ciudades pequeñas con Caracas aparecieran en las primeras horas de la mañana.

Caracas mostró nuevamente su imagen militarizada. Efectivos de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) custodiaban los puntos por los que pasarían los opositores.

En otras regiones como Táchira, Nueva Esparta, Monagas, Zulia, Carabobo, Mérida, Anzoátegui y Cojedes, los manifestantes intentaron llegar a sedes como la Defensoría y las del Colegio Nacional Electoral (CNE). En Táchira, los efectivos de orden público reprimieron a los opositores que exigieron a través de un comunicado entregado en el CNE que se convoque a elecciones generales pronto. En Nueva Esparta, no se reportó agresión ni ataques.

A las 10:30 de la mañana, apenas media hora después de la hora de inicio de la marcha, la Guardia Nacional Bolivariana reprimía a quienes marchaban por San Mónica, en Caracas.

Lilian Tintori, esposa del preso político Leopoldo López, asistió de nuevo a la marcha. La dirigente hizo un llamado para que se cumpliera con la convocatoria en paz. Del mismo modo, el coordinador nacional de Voluntad Popular, Freddy Guevara, se incorporó a la concentración en Chacaíto y pidió a los venezolanos exigir democracia para el país.

A las 12 del mediodía, el diputado Miguel Pizarro se dirigía hacia la autopista Francisco de Miranda para intentar llegar a la Defensoría del Pueblo.

Niños afectados por lacrimógenas

Media hora más tarde, en otro punto de la ciudad capital desalojaban a unos niños de una escuela que resultaron afectados por el gas lacrimógeno que lanzaron los efectivos de seguridad para reprimir en esa zona. El colegio San Pedro, ubicado en Los Chaguaramos.

De acuerdo con Tintori, algunos niños se vieron asfixiados por las bombas lacrimógenas. La actuación “desmedida” de los GNB fue condenada por los dirigentes opositores.

A la 1 de la tarde, ya la marcha, que había llegado hasta la autopista Francisco Fajardo, era dispersada por los gases tóxicos, y en algunos casos, con perdigones.

El diputado Luis Florido denunció por su parte que “la dictadura” reprimía a “un pueblo que exige elecciones y la restitución del orden constitucional”.

En Caracas se reportaban a esa hora dos heridos. El periodista de El Nacional, Ayatola Núñez, y una mujer resultaron lesionados en diferentes lugares.

La marcha se movió a otro punto de la ciudad capital. En Altamira había un nutrido grupo de manifestantes haciendo resistencia a los efectivos que arremetían en su contra.

El reloj marcaba las 4 de la tarde. El metro aún se mantenía cerrado. Los autobuses que cubrían estaban repletos de pasajeros. Por Altamira no solo estaban los manifestantes, sino también las personas que estaban varadas por la falta de transporte, y que pasaban con inseguridad y recelo.

A esa hora, el alcalde del municipio Chacao, Ramón Muchacho, anunciaba la muerte de un joven venezolano. El estudiante Juan Pablo Pernalete, con 20 años de edad, ingresó aproximadamente a las 2 de la tarde a Salud Chacao sin signos vitales. Una de las bombas lacrimógenas usada para reprimir impactó en su pecho y le causó la muerte.

Pernalete era jugador de basket, hijo único y estudiaba en la Universidad Metropolitana.

Casi a las 7 de la noche, la MUD ofreció una rueda de prensa en el que dio un balance de las personas fallecidas. Con Pernalete suman 29 muertes durante las protestas antigubernamentales en Venezuela. Los otros dos se reportaron en Táchira y Carabobo.

Christian Ochoa, falleció luego que recibiera un impacto de bala el lunes por la noche en Valencia por un supuesto funcionario de la policía de Carabobo. Mientras que Efraín Sierra fue asesinado cuando querían robarle su moto en una barricada en Táchira.

“La represión tiene nombre y apellido, se llama Nicolás Maduro, se llama (Néstor) Reverol, que es quien dirige el Ministerio de Interior y Justicia. Sus órdenes significan muerte en Venezuela, rechazamos el uso de la fuerza absurda, el uso de gases tóxicos y de armas que terminan dando muerte al futuro del país”, agregó la MUD.

La contramarcha

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, recibió con música y baile en el Palacio de Miraflores, a todos los oficialistas que marcharon este miércoles en Caracas para expresar su rechazo a los actos de “terrorismo”, que a su juicio, es impulsada por la oposición venezolana contra el Gobierno durante las protestas antigubernamentales registradas desde hace casi un mes.

La movilización denominada “Marcha de la juventud por la paz y contra el terrorismo”, convocada por el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), recorrió unos 3,5 kilómetros a través del centro de la capital venezolana hasta el palacio presidencial.

Maduro hizo un llamado a la oposición venezolana para que “dejen el odio y vengan a trabajar conmigo”.

El objetivo principal de las marchas, que iniciaron el 4 de abril, es la desincorporación de los magistrados que firmaron dos sentencias en las que despojaban a la Asamblea Nacional de sus funciones y limitaba a los parlamentarios de su inmunidad. Pese a este reclamo, los venezolanos salieron a las calles, para denunciar además la escasez de alimentos y medicinas, rechazar la inseguridad y para exigir elecciones regionales y generales.

El Consejo Nacional Electoral (CNE) le debe a los venezolanos las elecciones regionales. Pues los cargos de los gobernadores y alcaldes vencieron en diciembre del año pasado. Hasta el momento se desconoce el cronograma electoral, mientras que las elecciones presidenciales están programadas para diciembre de 2018.

La oposición ha exigido elecciones, incluso ha pedido que se celebre un referendo revocatorio para adelantar el fin del Gobierno de Nicolás Maduro. Pero el presidente se ha negado y el CNE ha evadido la solicitud.

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