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Trabajadores del estado Lara están resteados en las calles pese al cerco oficial

Siete cordones de seguridad cambiaron el curso de la tercera marcha intergremial realizada en Barquisimeto, que pretendía llegar hasta la alcaldía y a la gobernación para consignar documentos con diagnósticos de los sectores salud, educación y transporte

Por tercera vez, la Coalición Intersectorial de Trabajadores del estado Lara (Citel) marchó hasta las instancias públicas para tratar de reunirse con las autoridades y dar a conocer sus denuncias. Este jueves 16 de agosto tampoco fueron recibidos por la gobernadora Carmen Meléndez o el alcalde Luis Jonás Reyes.

Siete cordones de seguridad de la Guardia Nacional y la Policía Nacional Bolivariana los cercaron en distintos tramos por el centro de Barquisimeto. Desde el Parque Ayacucho y el Colegio de Médicos partieron trabajadores de los sectores salud, educación y transporte, además de activistas por los derechos humanos, representantes de la Arquidiócesis de Barquisimeto y pacientes crónicos que claman por salarios justos, dotación de insumos y la cooperación humanitaria.

No más hambre y no más muertes fueron las consignas de la jornada donde hubo tensión por el despliegue de los cuerpos de seguridad del Estado que evitaron, hasta el final, el paso de la marcha hasta las inmediaciones de la Plaza Bolívar, donde se realizaba el Censo Nacional de Transporte.

Arlen Ramos, a la derecha de esta imagen, salió de una consulta médica en el hospital central a la protesta. Foto: Keren Torres

“Se ha generado una catástrofe humanitaria en el sector de la salud, un deterioro inhumano en los servicios básicos y la indiferencia del Gobierno nacional frente a la crisis que sufre la clase trabajadora que ha producido una migración forzada. Afirmamos que el Gobierno nacional ha destrozado todos los componentes del trabajo como valor esencial de la dignidad humana; el resultado es hambre, desnutrición, desempleo y más pobreza. Los reclamos laborales han repuntado en estos meses del año ubicándose en el segundo lugar en el índice de manifestaciones”, rezaba el comunicado leído por la presidenta de la Asociación de Profesores de la Universidad Centroccidental Lisandro Alvarado (Apucla), Deborah Velásquez de Valecillos.

El coordinador de la cátedra de DDHH de la Ucla, Nelson Fréitez, indicó que los trabajadores de la entidad se mantendrán en la calle hasta ser escuchados. “Cualquier intento de despedir a los trabajadores, de criminalizarlos, está rechazado. Le decimos a la gobernadora del estado que el expediente represivo no funciona, están en su pleno derecho para ejercer el derecho a la manifestación”, sostuvo.

 

Sin recursos para vivir

Ildemar Rodríguez viajó desde Quíbor para denunciar que en su pueblo natal le negaron el derecho a la salud por decir en la radio que en la Alcaldía de Jiménez ignoraron sus peticiones de medicamentos y una nueva silla de ruedas, aunque hace dos días le habían aprobado un donativo.

De Quíbor llegó Ildemar Rodríguez hasta la marcha. Dijo entre lágrimas que no tiene cómo adquirir un antibiótico y ha visto morir a sus amigos discapacitados por falta de recursos. Foto: Keren Torres

“Nos estamos muriendo nosotros también por falta de medicinas, tengo paraplejia espástica, no puedo controlar esfínteres y necesito amoxicilina, porque la sonda me produce infecciones. A un amigo mío que se llamaba Alexis lo mató una escara por no tener plata para un colchón antiescaras y las medicinas y otro amigo está en el Hospital Luis Gómez López con la misma situación. Le están pidiendo guantes, inyecciones, colchón antiescaras, pañales y sulfadiazina de plata. Está esperando que Linda Amaro (directora regional de salud) y Carmen Meléndez le den atención”, dijo entre lágrimas el también vocero del Consejo Presidencial para las Personas con Discapacidad.

Por otra parte, Arlen Ramos salió de una consulta médica hasta la protesta, luego de que le mandaran unos exámenes de sangre cuyo valor asciende los 230 millones de bolívares.

“Yo debería estar en una cama porque estoy pegado a un sistema packing y tengo el intestino roto, pero me sumé. Para mis exámenes de rutina no hay reactivos en el Hospital Central (de Barquisimeto), el Seguro Social o los CDI. Es decir que, con sueldo mínimo, sin gastar en nada más, debo trabajar tres años y ocho meses para pagarlos. Quiero que me diga algún personaje del Gobierno dónde puedo usar el carnet de la patria, ya que en una oportunidad me vi forzado a sacarlo para que con ese carnet se me abaraten los costos”, declaró.

Ramos ha sido operado en cinco oportunidades en menos de 10 meses por un problema intestinal. La mala alimentación y la escasez de medicamentos han complicado su salud, comentó.

Sector salud sin miedo

En la más reciente jornada de protesta de la Citel dieron un respaldo a los empleados del sector salud que analizan irse a un paro general en las próximas semanas. Aunque la gobernadora de Lara anunció que abrirían procedimientos administrativos a quienes acaten el paro, el personal indicó que harán “caso omiso a las advertencias”.

Los transportistas fueron acordonados por la GN y la PNB para impedir que se acercaran hasta la Plaza Bolívar de Barquisimeto, donde estaba el censo para subsidiar la gasolina. Foto: Keren Torres

“Hay una clara demostración del miedo que nos tiene el gobierno regional ante el incremento de las protestas. La gobernadora va a tener que abrirles expedientes a todos los trabajadores del estado Lara porque esto es una fuerza indetenible”, declaró el presidente del Colegio de Médicos, René Rivas.

La enfermera Aloima Medina, del Ivss Pastor Oropeza, indicó que mantienen las exigencias de sueldos “anclados” al valor de la cesta básica, dotación de insumos y el acondicionamiento de la red ambulatoria y hospitalaria.

“Empezamos esta lucha cuando cobrábamos 500.000 bolívares quincenales, lo han llevado a 20 millones y siguen sin resolver nuestras necesidades. Cobré 20 millones esta quincena y solo me alcanzó para dos bolsas de fororo, un café y unas galletas para mi hijo; las tablas salariales siguen desfasadas”, añadió.

Transportistas en crisis

Otro sector que alzó su voz en la protesta fue el del transporte. Representantes del Sindicato Automotor del estado Lara señalaron que desconocen qué sucederá después del censo del transporte y temen que el subsidio de la gasolina acabe con un mercado negro que incremente su costo.

“No sabemos qué va a pasar con la gasolina, no nos han informado nada y estamos en el limbo. El transporte ya colapsó. No tenemos cauchos, aceite, baterías y ya lo cobran en dólares”, advirtieron Giovanni Peroza y Jesús Rivero.

En las rutas de Barquisimeto y Cabudare hay menos de 300 autobuses operativos para agosto de 2018, cuando en el mismo período de 2016 contaban con 5.200 unidades.

“Rechazamos contundentemente las rutachivos, es inhumano que salgamos a la calle arriesgando nuestras vidas. La situación del transporte impacta a los trabajadores en general”, precisó Leida Marcela León, de la Alianza Sindical Independiente de Venezuela.

Al igual que los trabajadores de la salud, transportistas aseguraron que radicalizarán sus acciones hasta obtener respuestas en las instancias gubernamentales.

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