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Sueldos llevan a empleados públicos a una ola de renuncias

La crisis económica en Venezuela ha llevado al abismo a la mayoría de los ciudadanos. No es para menos. En los últimos cuatro años, con el Gobierno de Nicolás Maduro, la economía en la nación petrolera terminó de irse en picada alcanzando una inflación mayor a tres dígitos y el inicio de un período de hiperinflación. 

Que esto, aunado al desequilibrio que genera diariamente la devaluación del bolívar, el ingreso mensual de los profesionales cada día es menor. En promedio, un profesional universitario gana en Venezuela menor a los 5 dólares mensuales.

En noviembre, el presidente de la República, Nicolás Maduro, decretó un nuevo aumento del bono de alimentación, que pasó de 189.000 bolívares a 279.000 bolívares.El sueldo base pasó de 136.543,4 bolívares a 177.507 bolívares; por lo que el sueldo mínimo integral quedó en 456.507 bolívares. Asimismo, semanas después, ordenó  el pago de 120 días de bonificación de fin de año para los empleados públicos e integrantes de la Fuerza Armada Nacional.

El pago se realizó en dos partes, la primera, equivalente a 60 días, el 15 de noviembre y la segunda, por los restantes 60 días, a partir del 15 de diciembre. Sin embargo, esto resulta insuficiente para una Canasta Alimentaria los 3 millones de bolívares, un pasaje de transporte entre 700 y 5000 mil bolívares en rutas cortas. Y solo por mencionar lo más básico, pues en el pasado quedó aquella época donde un trabajador público podía comprarse un vehículo -ahora comercializados en dólares- o dar una inicial para una vivienda.

Declaraciones recogidas por medios de comunicación de venezolanos, señalaron que la mayoría de estos destinarían sus ingresos de final de año para comprar lo que les alcanzara de comida. Sin esperanza de tener el tradicional plato navideño  u obsequiarle un regalo a sus hijos de “Niño Jesús”.

Y es justamente este panorama lo que mantiene contra la pared a los empleados públicos de los distintos entes del Estado. Fuentes consultadas por esta redacción aseguraron que en inicios de 2018 abandonarán sus puestos de trabajo porque el sueldo no les permite costear sus gastos. Aunado a esto está la presión política, ser obligados a marchar y autocensurarse de hablar en contra de la llamada “revolución bolivariana”.

Yo vengo a ganar  menos de 70 mil bolívares. ¿Para qué me alcanza eso? Tengo que ir a marchar cada vez que a ellos les dé la gana o me botan, te acosan para que votes por ellos. Es una pesadilla“, contó una trabajadora del Ministerio de Salud que pidió no ser identificada“Antes era un honor trabajarle al Estado. A mí me faltan todavía 10 años para que me jubilen. Cuando entré a trabajar acá lo hice con esa esperanza, pero es que ya con eso no se vive, ni se subsiste, yo no puedo mantener a mis dos hijos de 5 y 8 años con eso. Ni un cartón de huevos les puedo comprar mientra ellos están felices y tienen de todo”, agregó.

En esta lamentable situación coinciden dos trabajadores más.  “No soportamos esta tragedia. Yo estoy a cargo de una jefatura y no me sirve de nada. No puedo dedicarle 8 horas de trabajo a una empresa que no me paga bien y de paso hay que jalarles bo (…).  Prefiero irme a vender café en la calle y me olvido de mi profesión, quizás con eso gano más que trabajándole al Gobierno”, sumó el empleado del Minhvi.

Las tres fuentes, que coinciden en que el Ejecutivo debe llevarlos a ostentar un salario mayor a dos millones de bolívares y a solucionar la crisis para que no se les devalúe,  confesaron incluso que los operativos de comida que lleva el Gobierno a los entes son inaccesibles para ellos que perciben solo sueldo mínimo: Un kilo de queso 12o mil bolívares, una bolsa de comida más de 200 mil bolívares, entre otros. De igual modo, los seguros médicos en su mayoría no pudieron ser adquiridos, pues sobrepasaron los 3 millones de bolívares. “A veces no tengo ni para una pasta dental”.

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