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Sexagenario murió de un infarto mientras esperaba por harina PAN en Makro de Puerto Ordaz

El adulto mayor estaba esperando desde temprano en la mañana y, cuando eran las 9:00, corrió hacia el gerente que había retirado los carnets para poder autorizar la venta del producto; el empleado no se devolvió para recibírselo. En ese trajín, el señor falleció

El sistema de compras en el hipermercado Makro es complicado en tiempos de escasez. Los consumidores, en esta ocasión clientes jurídicos, llegan desde las 6:00 de la mañana con la esperanza de comprar el producto que haya llegado. Deben esperar a que algún empleado retire los carnets, los verifique, y luego aguardar un rato más a que comience la venta. En esta espera murió un hombre de 64 años este miércoles 30 de mayo, en la sede de Puerto Ordaz, estado Bolívar.

Alfredo Freites, de 64 años, quedó tendido en el suelo del hipermercado, según contaron los testigos, después de correr hacia el empleado que había terminado de recoger los carnets. La gerencia de Makro se rehusó a declarar a El Pitazo sobre el suceso y sacó al equipo reporteril del recinto. “Fue una muerte accidental. A la familia ubíquenla en la funeraria, pero aquí no pueden estar”, dijo de forma grosera un empleado que se tapó el carnet para evitar que se viera su nombre y su cargo. Los familiares tampoco quisieron declarar.

Los demás clientes estaban consternados. “Aquí nadie te va a dar su nombre y su apellido porque acuérdate que ellos te quitan tu carnet y te verifican un buen rato antes de autorizar que te vendan algo, entonces piensan que los van a bloquear… Lo que sí te puedo decir es que ese señor corrió para entregar ese carnet pero el gerente no se lo recibió. Terminó y se fue y no se regresó para recibírselo… y en ese trajín le dio lo que le dio. Le dieron primeros auxilios, pero quedó en el sitio”, precisó una testigo que también esperaba para comprar.

En Makro vendieron harina precocida de maíz, marca P.A.N. durante el martes 29 y miércoles 30 de mayo, en Puerto Ordaz. Un pequeño comerciante, residenciado en el sector Core 8 de Puerto Ordaz, asegura que aguanta el agobiante proceso de compra para poder subsistir, pues el paquete de 20 harinas lo venden a un millón de bolívares. “No soy solo yo, yo le vendo a mi comunidad y si no llevo eso la gente no tiene más que comer, pero aquí hay mucho maltrato, nos tratan como si fuéramos animales. Tenemos que venir a ciegas a las 6:00 de la mañana, anotarnos en una lista, e igual la cola la controla un grupito de gente sin que nadie haga nada”, dijo el comerciante.

Gritos, órdenes arbitrarias y esperas indefinidas. En ese clima falleció el sexagenario hacia las 9:00 de la mañana en Makro de Puerto Ordaz. “¿Usted cree que es justo que haya que pasar por todo esto para comprar una paquita de harina? Dígame usted. Yo tengo un negocio y tengo que pasar 12 horas aquí para poder comprar. Llego a las 6:00 de la mañana y sé que me voy a ir a las 5:00 de la tarde. Ellos se quedan con tu carnet el tiempo que quieren, y comienzan a vender cuando quieren. Y cuando vas a pagar te das cuenta de que ellos le venden a gente que no estaba desde la mañana; pasan sin hacer cola y les venden. ¿Qué es eso? Corrupción y más nada”, dijo el cliente consultado.

En tiempos de escasez e hiperinflación económica en Venezuela, las ventas de alimentos se convierten en episodios estresantes, que afectan más a quienes están delicados de salud.

Con información de: El Pitazo

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