Pacientes crónicos de Lara protestaron por la escasez de medicamentos en el Ivss

Manifestaron a las afueras del Hospital Pastor Oropeza para exigir la dotación regular de medicinas de alto costo al Ivss

Con pancartas y cajas vacías, los pacientes crónicos del estado Lara y sus familiares protestaron este martes 8, en las afueras del Hospital Pastor Oropeza, para exigir al Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (Ivss) la dotación continua y completa de medicamentos de alto costo, porque sus vidas dependen de ello.

Hasta un año sin tratamiento tienen algunos pacientes que, en medio de su desesperación, redujeron las dosis de fármacos por cuenta propia o han vendido sus enseres para adquirir un mes de tratamiento en Colombia. Otros acuden a familiares en el exterior o aceptan donaciones de medicamentos vencidos, a pesar de las contraindicaciones cuando se trata de genéricos o se desconoce el estado de conservación de las pastillas.

Sin fármacos

Trasplantados y pacientes en diálisis acudieron para advertir que están en riesgo de morir o perder sus órganos, debido a la falta de Rapamune, agotado en el Ivss desde agosto de 2017; así como la poca dotación de Prograf, Myfortic, Certican o Prednisona, todos medicamentos de alto costo y de distribución gratuita por parte de Ministerio de Salud.

Pacientes crónicos rechazan que en las farmacias de alto costo del Ivss falten tantas medicinas | Foto: Liz Gascón

“Yo vendí todo el oro que tenía para que mi hijo pueda tener su tratamiento y sobrevive con medicamentos vencidos que nos han dado”, relata Kairelys Puerta, de El Tocuyo.

Desde enero no hay en el Ivss dos de los tres fármacos que toma su hijo, de 21 años de edad, trasplantado hace un año en una clínica de Caracas, luego de pagar 5.500 euros, enviados por un familiar residenciado en España.

Por otra parte, Carmen Bermúdez, mamá de dos jóvenes trasplantadas, teme que sus hijas pierdan el órgano porque faltan los tres medicamentos que necesitan. Únicamente le han dado un fármaco en sustitución del Myfortic. “Hemos bajado las dosis para rendir las pastillas”, señala.

Lo mismo hace Soribel Yustiz, que empezó a tomar un fármaco vencido en el año 2009 para evitar el rechazo del riñón. “Apenas lo tomé la primera vez me dio un dolor de cabeza horrible. ¿Saben lo que cuesta un trasplante para perder el órgano por la falta de un medicamento?”, comenta.

Yustiz informa que no han recibido los inmunosupresores enviados en abril a Minsalud por la Organización Panamericana de la Salud.

El cáncer no espera

Los pacientes oncológicos denunciaron que en las farmacias de alto costo del Ivss en Barquisimeto escasea la mayoría de drogas antineoplásicas usadas en las quimioterapias.

Soribel Yustiz empezó a tomar una medicina vencida en el año 2009, porque teme perder el trasplante de riñón | Foto: Liz Gascón

Una señora con cáncer de mama que culminó el ciclo de quimios gracias a donaciones y el envío de ciclofosfamida de España. Sostiene que hace dos meses debía iniciar con la terapia oral de anastrozol, pero sigue sin llegar a la institución pública.

Asimismo, está agotada la ampolla de docexatel, valorada hasta en Bs. 13 millones en Cúcuta. “Está desaparecida del Ivss”, indican los afectados.

“Mi hija fue operada por cáncer de seno y tiene ocho meses sin el tratamiento oral. Todo este tiempo me han dicho que siga esperando”, dice José Orlando García, que también manifestó en su nombre. Desde hace un año no encuentra ácido valproico ni carmabazepina para la epilepsia.

“He sido operado de la cabeza tres veces, perdí un ojo y he convulsionado hasta cada tres minutos”, lamenta.

Pacientes en riesgo

Quienes sufren de enfermedades inmunológicas también reclamaron, porque el Ivss no les suministra la terapia biológica desde hace siete meses.

Edith López fue diagnosticada con el síndrome antifosfolipídico en 2007. Es secretaria y su salario no alcanza para comprar el anticoagulante, que cuesta Bs. 4 millones. Dejó de tomar la atropina y teme quedar “postrada en una cama” por la inflamación de sus articulaciones y las peligrosas consecuencias de estar sin fármacos.

Una paciente con lupus indica que se encomendó a Dios y toma únicamente prednisona, que cambia por alimentos cada mes.

“Una inyección de embrel para mi hijo es costosa, está por el orden de los 40 millones de bolívares. Necesita cuatro al mes y desde agosto de 2017 no la recibe. No queremos que su futuro sea en una silla de ruedas”, dice Marcos Díaz.

Su hijo fue diagnosticado a los 20 años con espondiomelitis anquilosante, ahora tiene 47 años de edad y es la primera vez que no ha retirado su tratamiento de alto costo en el Ivss.

Para los afectados es urgente aceptar la ayuda humanitaria y que el Ministerio de Salud responda por la distribución de las medicinas de alto costo. Aseguran que en la farmacia del Hospital Pastor Oropeza les indican que hay cargamentos retenidos en las aduanas o que “desde Caracas no despachan los tratamientos”.

“Solo quien tenga un paciente en riesgo sabe cuánto sufren las familias venezolanas”, agrega Díaz.

Los pacientes adelantaron que continuarán las acciones de protesta en Barquisimeto, pues pese a las reuniones que han tenido con las autoridades de salud desde comienzos de año, no han solventado las fallas de inventarios.

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