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El nuevo rival de Nicolás Maduro se encuentra en las propias filas del chavismo

Rafael Ramírez es un ingeniero y político venezolano que acompaña al chavismo casi desde sus inicios. Fue presidente de Petroleos de Venezuela (PDVSA), ministro de Exteriores y ocupa actualmente el cargo de embajador del país ante Naciones Unidas (ONU).

Sus credenciales de lealtad hacia el régimen parecen inobjetables, pero lo cierto es que Ramírez, alguna vez influyente hombre de la energía en Venezuela —principal fuente de ingresos del país—, mantiene una relación cada vez más difícil con el presidente Nicolás Maduro, y su futuro es incierto.

El embajador se resintió por haber quedado vinculado con funcionarios de la industria petrolera buscados por corrupción. Incluso se quejó de las condiciones de reclusión de uno de ellos en el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) y de la falta de atención médica, según indicó la cadena Globovisión.

La crítica no tuvo reacción oficialista en público, pero en privado, los roces entre Ramírez y la cúpula alta del chavismo parecen estar creciendo, y la semana pasada, el político utilizó su cuenta de Twitter para posicionarse.

Enseguida la constituyente y ultrachavista Iris Varela reaccionó en la cadena estatal VTV: “No me gustó para nada, porque yo sé de dónde viene y qué es lo que ha hecho en todo el proceso revolucionario, entonces que él salga a decir, ‘yo advertí, yo dije’”.

“Está buscando un titular, ¿está ejerciendo un cargo diplomático o se está dejando utilizar?, porque en ingenuos, a estas alturas, no creo”, consideró la ex ministra de Asuntos Penitenciarios y ahora miembro de la polémica Asamblea Constituyente chavista.

“¿Por qué lo hace? Esas declaraciones echan por tierra todo el esfuerzo que ha venido haciendo el presidente Nicolás Maduro para superar esta situación difícil“, agregó.

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De acuerdo con el periodista venezolano Vladimir Villegas, Ramírez es muy crítico de la actual política económica del Gobierno, lo que ha divulgado en escritos, y sus resultados de inflación, escasez y baja en la calidad de vida.

Pero también se siente frustrado porque su agenda de cambios para la economía fue relegada por Maduro y sus seguidores, que se dedicaron a “manipular, atacar y adular”, de acuerdo con un artículo publicado en Globovisión.

Varela no fue la única voz ni la más importante entre los detractores de Ramírez. El propio Maduro se plegó a los dichos de la Constituyente y dijo, sin nombrar a su nuevo enemigo: “El que cae en la lengua de Iris se seca; el que traiciona a la revolución se seca”.

“Hay candidatos por ahí loquitos por lanzarse por el barranco de la traición. Échale pierna, mi compadre, lánzate, que te espera el basural de la historia“, agregó, según el portal Venezuela al día.

Cortesía del Correo de Orinoco

Ramírez también lanzó su respuesta sin dar nombres y de manera indirecta, con un editorial en el que celebra el gobierno de Chávez, escondiendo una crítica a la administración actual. “Me decepciona que no se permita ningún tipo de crítica constructiva. Exijo respeto. No puedo aceptar que se me descalifique o tilde de cualquier cosa, solo porque opino cumpliendo con mi deber de revolucionario”, señaló.

En este contexto, Villegas se pregunta si la reciente movida judicial contra medianos y altos funcionarios de PDVSA, ordenada por el fiscal general designado por la constituyente, Tarek William Saab, no es otra cosa que un ataque sobre el representante ante la ONU.

Al respecto, incluso el constituyente chavista David Paravisini aseguro que el embajador “debe colaborar” con el ministerio público. “Es inevitable pensar que tiene alguna responsabilidad desde el punto de vista administrativo, puesto que era el jerarca y presidente de PDVSA”, aseguró, de acuerdo con el sitio Últimas Noticias.

La relación de Ramírez con el chavismo se remonta a 2002, cuando el entonces presidente Hugo Chávez lo designó como ministro de Energía y Petróleo.

Cortesía de El Nuevo Herald

Dos años después fue también nombrado presidente de PDVSA, y retuvo ambos cargos hasta 2014, convirtiéndose en uno de los hombres más influyentes en el sector petrolero venezolano.

Ramírez era un hombre de extrema confianza de Chávez, pero tras su muerte Maduro se movilizó rápidamente para desplazarlo, nombrándolo ministro de Exteriores, cargo que ocupó apenas cuatro meses.

Entonces fue enviado a Nueva York como representante ante la ONU, un cargo de alto perfil y prestigio en la diplomacia venezolana que, sin embargo, constituye una forma elegante de remover de la escena local a un funcionario con aspiraciones.

Vía Infobae

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