loading...

María Corína Machado denuncia el genocidio y exige activación del 187.11

Entre los preceptos fundamentales de una república se encuentran no solamente el de garantizar una calidad de vida que promueva la mayor suma de felicidad posible de su ciudadanía, también está el de proteger el inviolable derecho a la vida de quienes, por una razón u otra, se encuentran en el territorio de la nación.

Sin embargo estas condiciones parecieran haber sido derogadas de facto por el régimen que detenta el poder en Venezuela. La muerte se ha enseñoreado en todos los ámbitos de la vida nacional y por las más variadas causas y razones las cuales apuntan al Estado como el mayor promotor de ellas.

En el tema de la seguridad, desde el Estado se ha promovido la existencia y funcionamiento de grupos paramilitares conocidos como “colectivos”. Estos individuos andan armados a la vista de civiles, policías y militares quienes saben que gozan de una “inmunidad” que a su vez les permite actuar con toda impunidad.

En el tema de la seguridad alimentaria, el Estado ha promovido y atizado las condiciones para que ocurra el grave resquebrajamiento del poder adquisitivo del signo monetario, continuas devaluaciones y mayor cantidad de impresión del papel moneda han creado la “tragedia perfecta” cuyos alcances aún no se divisan. En todo el país se han incrementado los casos reportados de muerte por desnutrición de pacientes. Entretanto, los empresarios socios del gobierno como Alex Saab, se han enriquecido de manera grotesca copn iniciativas como el Clap.

En el caso de la salud, la desaparición de medicinas necesarias para tratamientos y medicamentos de todo tipo así como de insumos necesarios para la atención de pacientes en los hospitales es una realidad que se percibe desde hace más de un lustro y con una aceleración permanente en cuanto a las carencias en los centros hospitalarios de todo el país sobre todo en los recientes tres años.

La falta de agua también es una realidad permanente en los centros hospitalarios lo cual fomenta la multiplicación de bacterias que ocasionan la contaminación de ambientes tales como quirófanos y salas de emergencia, sobre todo en hospitales que, como el Clínico Universitario de Caracas, tienen amplias infraestructuras que requieren de mayor atención.

Pero lo que termina de agravar esta crisis humanitaria ha ido apareciendo cada vez con mayor frecuencia e intensidad. El colapso tantas veces denunciado por trabajadores y expertos eléctricos se va haciendo cada vez más evidente y más patente.

Si bien es cierto que la electricidad es necesaria para la refrigeración de alimentos y poder emplear electrodomésticos, esta necesidad se transforma en vital en los hospitales. En los centros hospitalarios las máquinas que mantienen las esperanzas de vida de los pacientes se van dañando con cada apagón sin la posibilidad de ser reparados o repuestos por los entes del Estado. La muerte de un paciente de diálisis, por ejemplo, al faltar la electricidad, es lo que más probablemente ocurra en cada apagón.

Las salas de neonatos apoyan la expectativa de salvarles la vida sólo si las incubadoras se mantienen funcionando, de estos aparatos en Venezuela quedan muy pocos y cada vez son menos tras la ocurrencia de cada apagón.

Tambien hay que señalar que los depósitos en las morgues requieren refrigeración para evitarla descomposición de los cadáveres lo cual acelera el proceso de germinación de bacterias que provocan una mayor contaminación en los centros hospitalarios.

Es por ello que María Corina Machado no exagera cuando se refiere a todo este proceso como un genocidio fomentado desde el Estado. Un crimen de lesa humanidad cuyos responsables se encuentran usurpando el poder y con la expectativa de no entregarlo hasta haber arruinado a la otrora Venezuela próspera y pujante.

Deja tu Comentario

Comentarios

error: Maduro Coño E Tu Madre!!!