Luto sin justicia: El drama de las familias de las venezolanas asesinadas en otros países [VIDEO]

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Mireya Finol va todas las semanas a un cementerio en Maracaibo, Venezuela, donde está enterrada su hija Kenny Finol, tratando de llenar el vacío que le dejó su brutal asesinato en México. Pero esta humilde madre también espera justicia, quiere ver en la cárcel a quien le arrebató su alegría y las ganas de vivir, publica El Nuevo Herald.

Por SONIA OSORIO Y CATALINA RUIZ PARRA

Sentada en una silla de madera en su modesta casa, Mireya Finol, de 64 años, asegura que después de casi un año del asesinato las autoridades mexicanas no le han informado nada sobre la muerte de su hija menor, que estremeció a la comunidad venezolana en varias partes del mundo.

“Yo no he tenido una respuesta oficial del Estado de México. Nada. No sé nada, no me han dado respuesta”, afirmó en una entrevista con el Nuevo Herald.

El cadáver de Kenny Finol fue encontrado el 25 de febrero del 2018 en una calle del municipio Ecatepec, en el Estado de México. Una bolsa plástica le cubría la cabeza, la habían golpeado, torturado y violado. Le desfiguraron el rostro con ácido. Murió por asfixia, según las autoridades.

“Ella se fue a trabajar a México para ayudarme a mí porque yo soy una mujer enferma del corazón. Era una chica normal, estudiaba, pero por la situación que estamos viviendo [en Venezuela] se vio obligada a irse para poder ayudarme (…) Semanalmente me depositaba”, cuenta llorando.

La joven, que trabajaba como dama de compañía, es una de al menos 41 venezolanas asesinadas en Latinoamérica entre febrero del 2017 y noviembre del 2018, cuyos casos se han reportado en diversos medios de la región.

Muchos de esos asesinatos siguen impunes o los presuntos responsables aún no han sido juzgados, un serio problema para la búsqueda de justicia por parte de las familias de las víctimas. En México, el nivel de impunidad es elevado, según expertos.

“Si en Venezuela de cada 110 delitos se castigan 8, la mala noticia es que en México el nivel de impunidad es del 98 por ciento. Entonces no es muy alentador pensar que la justicia va ser más expedita”, dijo el criminólogo y abogado venezolano Fermín Mármol García desde Caracas.

La madre de Finol cuenta que ha visto reportes en medios mexicanos en los que se menciona a un hombre apodado “El Pozole” como el presunto asesino de su hija y con quien mantenía una relación amorosa violenta.

“La vivía amenazando y yo bastante audios oí de eso. Me decía ‘mami tengo mucho miedo, me va a matar’, y hasta que llegó el día y me la mató”, relató con la voz entrecortada y lágrimas en el rostro.

La joven de ojos verdes y cabellera rubia grababa videos en los que mostraba las secuelas de las golpizas que recibía.

El hermano de Kenny, Terlis Alfonso Alvarado Finol, identificó a “El Pozole” como Bryan Mauricio González, a quien medios mexicanos identifican como un presunto integrante de una organización criminal en la Ciudad de México.

“Sobre el caso nosotros no hemos visto que las autoridades mexicanas hacen algo (…) y eso que tienen una foto de él que yo les envié donde está con mi hermana. Bryan Mauricio González es de México, y lo sabemos por la muchacha que estaba con mi hermana el día del asesinato. A ella la dejaron ir, vino a Venezuela y nos dijo que fue él con un grupo de siete hombres. Ella le vio la cara”, afirmó.

A la joven la mataron después de asistir a un concierto de música electrónica, dos días antes de la fecha en que planeaba regresar a Venezuela.

“Ya para mí la alegría se acabó y las ganas de vivir (…) Lo que quiero es justicia, que busquen al asesino (…) que la muerte de mi hija no quede impune”, dijo la madre, quien añadió que, buscando consuelo ante la ausencia de su hija, acude a la iglesia todos los días a rezar por su alma.

Algunos casos desaparecen

Un familiar de Andreína Elizabeth Escalona convive con los fantasmas que le dejó el espantoso asesinato de la joven venezolana de 27 años, quien murió acribillada en el 2017 la víspera de Navidad.

El familiar, que declinó ser identificado por temor a represalias, dijo que trata de hablar poco del caso porque no ha parado de sufrir pesadillas después del crimen.

“Este es un tema complicado para mí. La paso mal, me dan pesadillas (…) Todos estábamos muy mal. Es algo que cuesta aceptarlo por mucho que intentes hacerte la idea. Si no lo ves, si no pasa frente a ti, como que esperas que en algún momento te llame [Andreína] y te diga que es mentira”, dijo a el Nuevo Herald.

También dijo que a pesar de que un hermano de Escalona estuvo en contacto con la Procuraduría General de México y el fiscal encargado del caso, prefirió que la familia quedara al margen por considerar “peligroso” involucrarse en el caso.

Escalona recibió varios disparos en la cabeza cuando estaba en un vehículo con su novio, Rodrigo Ovidio Salas, quien sobrevivió al ataque. La joven, nacida en el estado Barinas, en el suroeste de Venezuela, era modelo y en México trabajaba como escort, al igual que Kenny Finol.

 

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