Los estrechos lazos de Maduro y las FARC

Cuaderno de Notas | Casto Ocando

El dictador Nicolás Maduro aprobó la protección a los prófugos Jesús Santrich e Iván Márquez en Venezuela, y destinó personal de su Casa Militar para la protección de ambos, de acuerdo a agencias de inteligencia de Estados Unidos y Colombia que monitorearon la presencia de los guerrilleros prófugos en territorio venezolano.

Santrich estuvo recluido en una casa de dos niveles en una zona residencial de Fuerte Tiuna, con dos equipos de seguridad que se turnaron para protegerlo, y un asistente que se encargaba de enviar mensajes y comprar víveres por dos horas cada día, según una fuente que conocía de la ubicación del comandante guerrillero perseguido por Estados Unidos.

La protección de Santrich, acusado por Estados Unidos de organizar el envío de 10 toneladas de cocaína a territorio norteamericano después de la firma de los acuerdos de paz, fue coordinada por un alto jefe de la Casa Militar de Maduro, que fue fotografiado visitando la residencia de Santrich, según imágenes vistas por este periodista.

La relación de Maduro con las FARC se remonta al menos hasta el año 2001, cuando era diputado de la Asamblea Nacional. Desde esta época, Maduro sostuvo una estrecha relación y en varios casos de activa cooperación con los altos líderes guerrilleros como alias Raúl Reyes (fallecido), y Rodrigo Granda (alias el Canciller de las FARC).

Maduro también jugó un papel clave para permitir el lavado de dinero de la droga producida por la organización terrorista colombiana, a través de Pdvsa, Cuba, Nicaragua y El Salvador, según una amplia investigación federal en Estados Unidos.

Maduro ayudó a legitimar al menos $2,000 millones en efectivo que las FARC mantenían almacenados bajo tierra en territorio colombiano. El dinero fue trasladado vía aérea desde Colombia, vía Venezuela, rumbo a Cuba, bajo la cobertura de transporte humanitario.

La presencia y los anuncios de Santrich y Márquez en territorio militar venezolano ha desatado reacciones negativas dentro del sector militar y en organismos de inteligencia de Estados Unidos y Colombia.

“El juego se ha destapado públicamente ahora”, indicó una fuente estadounidense que ha participado en las negociaciones tras bastidores con numerosos disidentes. “Entramos en una nueva etapa del conflicto con Venezuela que va a tener serias consecuencias para Maduro”, puntualizó.

A pesar de que Maduro se relacionó con los guerrilleros en nombre de Chávez, las FARC lo consideraban como un miembro del grupo de “narcomilitares” y “corruptos” integrado por figuras como Diosdado Cabello y el fallecido ex gobernador William Lara, según la correspondencia en la computadora del comandante Raúl Reyes. También era considerado poco fiable por sus conexiones secretas con miembros del partido Demócrata de Estados Unidos, de acuerdo a los mensajes.

El canciller Granda, la persona con quien Maduro desarrolló una relación más estrecha, no solo señaló a Maduro de tener un gran interés en beneficiarse de “negociados” con la petrolera estatal venezolana Pdvsa, sino en legalizar su fortuna y junto a otros, “salir de Chávez”.

Las primeras comunicaciones se desarrollaron a fines de 2001, según la cronología de los mensajes encontrados en las computadoras de Raúl Reyes.

En un mensaje enviado por Rodrigo Granda a Reyes el 8 de enero de 2002 (correo 332), el Canciller de las FARC revela que sostuvo conversaciones con un grupo de diputados, entre ellos Maduro y Tarek William Saab, para obtener el apoyo de los parlamentarios chavistas a fin de promover un encuentro en México para favorecer a la guerrilla.

“Se les dejó la convocatoria y dicen que en tres días nos dan la respuesta para ver si lo hacen en bloque con otros diputados”, indicó Granda.

Cinco meses después, el 7 de junio, Maduro le envió un “fuerte abrazo” a Reyes y le adelantó que se proponían sacar un documento para plantear “un plan a largo plazo que sirva a las partes”. También les informó que “están dispuestos a moverse a la frontera, sector Venezuela, para que se intercambie impresiones sobre el documento mencionado” (correo 435).

La respuesta de Reyes una semana después al “fuerte abrazo” de Maduro fue elocuente.

“Retomo mi saludo para que los diputados Maduro y Carreño. Afirmarles nuestra disposición de prestarles cualquier apoyo desde el lado de nuestra frontera, al momento que ellos lo requieran. En ese sentido estamos a la espera del documento anunciado por ellos, esperanzados en que seguramente delinearán formas de coordinación y comunicaciones que sean garantía para aprovechar racionalmente los recursos de ambos lados de la Frontera, en beneficio de los dos procesos”, indicó el mensaje 439.

En sus impresiones enviadas a Raúl Reyes, sin embargo, Granda expresó sus dudas sobre la confiabilidad de Maduro y su gente cercana.

En una conversación entre Granda, Maduro, y el entonces diputado Pedro Carreño, el candidato coincidió en señalar al ex ministro de Relaciones Interiores, Ramón Rodríguez Chacín, conocido con el apodo de “El Cojo”, como un potencial agente de la CIA.

Granda terminó su análisis dirigido a Reyes con una grave revelación: “De Carreño, Maduro y Cilia (esposa de Maduro y Diputada Nacional) se habla con persistencia de que están metidos en corrupción”.

En otro correo de mayo de 2004 (mensaje 711), Granda añade más leña al fuego de los comentarios sobre la corrupción de Nicolás Maduro.

Tras informar sobre problemas dentro de la coalición chavista, en un momento en que Hugo Chávez enfrentaba las presiones de un referéndum revocatorio, Granda describió a varios políticos oficialistas que han “amasado fortuna y poder”.

“Por parte de Quinta República aparecen Diosdado Cabello, William Lara, Nicolás Maduro. Se comenta que estos han realizado grandes negociados a través de Pdvsa y que necesitan salir de Chávez para legalizar sus fortunas”.

A partir de 2005 la relación de la guerrilla con Maduro, que era presidente de la Asamblea Nacional, adquirió un tono más crítico. Otro miembro del directorio guerrillero, Ovidio Salina Pérez (alias José Luis), le escribió a Raúl Reyes en noviembre de 2005 que consideraba a Maduro como parte del grupo de militares narcoguerrilla corrupta integrada también por Diosdado Cabello.

Ya en funciones de Canciller, a partir de 2006, Maduro continuó siendo parte de comentarios y encuentros con representantes de las FARC.

En agosto de ese año, un mensaje de alias Roberto Mono, colaborador de las FARC en Dinamarca, dirigido a Raúl Reyes, describe el nombramiento de Maduro como Canciller “como una señal de Chávez a la Casa Blanca, de que no quiere un conflicto armado con ellos”.

La carta 1937 del 11 de agosto de 2006 asegura que Nicolás Maduro “sirve como puente al Partido Demócrata, con quienes mantiene relaciones”.

 

Conspiración contra Maduro

Dos días después del anuncio, realizado desde Caracas, del rearme de una facción de las FARC liderada por Iván Márquez y Jesús Santrich –ambos considerados prófugos de la justicia norteamericana- aparece el inefable Jorge Rodríguez anunciando una conspiración organizada desde Colombia para derrocar al dictador venezolano. Según Rodríguez, tres campamentos en la frontera entre Colombia y Venezuela se encontraría una fuerza de 200 hombres entrenados para invadir territorio venezolano. El ministro de comunicaciones de la dictadura madurista no dijo cuántos irregulares de las FARC están entrenando en campamentos en suelo venezolano. La respuesta de Colombia fue contundente: llevar el caso de la acusación contra Maduro por proteger grupos terroristas ante las Naciones Unidas y la OEA; y designar un grupo de fuerzas especiales con el objetivo preciso de capturar a los guerrilleros que aparecen en el video. En pocas palabras: el inicio de las hostilidades pueden ser inminente. Pero la preocupación de Maduro es que no hay capacidad operacional para responder a un conflicto bélico con Colombia. No en vano envió mensajes secretos al presidente Iván Duque para llegar a un acuerdo, una medida tardía y que exhibe desespero. Los colombianos no sólo están decididos a intervenir, sino que tienen una larga experiencia infiltrando las líneas enemigas. Los escenarios se decantan.

 

Oscar Faría (derecha), junto a Andrés Izarra y Veruzka Ramírez, su actual esposa.

Las aventuras (inéditas) de Oscar Faría

Recientemente el Miami Herald publicó la noticia de que el empresario venezolano Oscar Faría había adquirido uno de los aviones que pertenecieron al fallecido multimillonario Jeffrey Epstein, que se suicidó en una prisión federal de Nueva York a mediados de agosto pasado, luego de ser acusado de haber abusado sexualmente de docenas de niñas menores de edad. La aeronave en cuestión, un Gulftsream II-B, serial 151 color negro, con matrícula norteamericana N909JE, fue exportada a Venezuela y re-matriculada con las siglas YV-569. Oscar Faría es un empresario con estrechos vínculos con el ex gobernador de Táchira, José Gregorio Vielma Mora. Según el Herald tiene extensos negocios de aceite de palma en Africa, con la participación de ejecutivos que “tienen antecedentes poco convencionales para un negocio agrícola”. Información inédita obtenida para esta columna revela nuevos aspectos del polémico empresario. El proceso de adquisición del avión que pertenecía a Epstein, fue iniciado no a través del broker Gary Anzalone sino de otro bróker de Miami, Antonio Porras, que consiguió la aeronave en el mercado a petición de Farías, que estaba buscando un jet más grande y con más rango y autonomía de vuelo. El avión estaba siendo vendido originalmente en $750,000 pero Porras obtuvo una substancial reducción a $250,000. Fue entonces cuando Oscar Faría, al conocer el nuevo precio, contactó directamente a Anzalone, en ese entonces bróker de la firma Equus Global Aviation, para presentar una oferta por su cuenta, poniendo a su piloto como responsable de la compra, en vez de hacerlo a través del broker. “Negoció directamente con Anzalone para no pagar la comisión que normalmente se paga en estas operaciones, de 10% del costo o $25,000, y efectivamente nunca me pagó”, dijo Porras. Una serie de comunicaciones electrónicas revisadas por este periodista confirma esta versión de los hechos. El avión se encuentra actualmente abandonado en el aeropuerto de Opa-Locka, en el norte de Miami, sin posibilidad de volar por falta de mantenimiento a una de las turbinas, y por carecer de reductores de ruido que le impiden cumplir con las regulaciones aeronáuticas norteamericanas. Posteriormente a esa negociación, Faría fue investigado por una agencia federal en Miami por una serie de denuncias en su contra, entre ellas, utilización de una flota de barcos atuneros para contrabandear combustible desde Venezuela a mercados internacionales; y por el uso presuntamente ilegal del sistema de obtención de divisas preferenciales Cadivi. Los resultados de la investigación, sin embargo, son desconocidos hasta ahora.

El avión  Gulfstream II-B, adquirido por el empresario venezolano Oscar Faría al multimillonario acusado de pederasta y recientemente fallecido Jeffrey Epstein. La aeronave se encuentra abandonada en un hangar de Opa-Locka, en el norte de Miami.

Mas sobre el caso Mirabal Castro

Luego de la publicación del perfil del ex empleado del Banco Industrial de Venezuela (BIV) y actualmente próspero inversionista investigado en Estados Unidos, Gustavo Mirabal Castro, esta columna ha recibido nueva información que prueba sus lazos con el ex Tesorero Nacional Alejandro Andrade, actualmente cumpliendo condena de 10 años por corrupción y lavado de dinero.

«Todas las transacciones y formación de compañías de todo tipo y para todas las personas, las hacía el bufete Mirabal y se certificaban en el Registro Mercantil Cuarto de la Circunscripción Judicial del Distrito Capital, a cargo de Yanoselli Colmenares de Andrade», asegura María Gabriela Mirabal, hermana de Mirabal Castro. Colmenares de Andrade es la esposa de Alejandro Andrade. En un documento que muestra una transacción mercantil de Gustavo Mirabal Castro, aparece la firma Corporación Telcey C.A., el mismo nombre empleado para designar una empresa en la Florida que era la propietaria de las mansiones que usó Alejandro Andrade para vivir mientras residió en el condado de West Palm Beach. La información, según María Gabriela Mirabal, ha sido enviada como parte de un dossier a las oficinas del senador Marco Rubio en Miami.

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