Las manos manchadas de Luis Carlos Padilla Villalba, factótum de Ramos Allup

Casos de Corrupción
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Mientras Venezuela tenga la dirigencia política actual, Nicolás Maduro gobernará por tanto o más tiempo que Fidel Castro. Para nadie es un secreto que Primero Justicia, inicialmente a través de Henrique Capriles y Julio Borges y Acción Democrática liderados por Henry Ramos Allup, han recibido millonarios beneficios económicos y contratos del gobierno de Maduro, con lo cual han terminado por convalidar su proyecto de perpetuación en el poder.

Otros pequeños partidos, líderes y dirigentes de la oposición a Maduro también han participado en arreglos y de éstos, uno de los mayores beneficiados es Ramos Allup; tal vez mucho más que Rodríguez Zapatero, Rosales o cualquier otro.

Algunos se empeñan en buscar únicamente en actividades relacionadas con el Grupo Derwick, los llamados “bolichicos” y los cuñados de Henry Ramos. Pero Ramos Allup tiene su propio andamiaje financiero, independiente del de la familia de su esposa, valga decir, de sus cuñados y su suegro. Quien sigue la voz cantante del líder adeco es el diputado Luis Carlos Padilla Villalba, quien ha tenido grandes contratos de infraestructura con el gobierno, entre los mismos contratos para la construcción de cárceles y actualmente negocios que representan millones de dólares en la Faja del Orinoco.

Padilla logró con su dinero conseguir al menos en dos ocasiones la postulación como diputado a la Asamblea Nacional y en otra intentó llegar a ser gobernador. Su fortuna visible incluye edificios, vehículos de lujo, aeronaves y yates.

El intermediario y operador

El también diputado adeco Edgar Zambrano, quien ha participado y convalidado diálogos con el régimen madurista, gracias al inmediato acceso que tiene al propio Presidente Nicolás Maduro, ha sido puente también para los contratos logrados por Padilla, quien como bien se sabe, le rinde cuentas a Henry Ramos Allup.

Al estilo de Pablo Escobar

Durante la campaña electoral del año 2015, Luis Carlos Padilla flirteaba en la ciudad de El Tigre con la joven Yuly Antonieta Mujica Lira, quien entonces tenía apenas 15 años. Con lujosos obsequios, el primero de los cuales fue un costoso teléfono celular Samsung, consumó varias veces en el lecho la fascinación que sentía por la jovencita, quien terminó por quedar embarazada.

Una vez confirmado el embarazo y como si se tratara de una de tantas anécdotas contadas acerca de Pablo Escobar, guardaespaldas del millonario adeco trasladaron a la fuerza a la joven a una clínica privada de El Tigre para que se sometiese a un aborto en contra de su voluntad. Mujica también recibió amenazas de muerte para que no revelara ningún detalle del affaire.

Luis Carlos Padilla Villalba mientras tanto duerme todas las noches imperturbable, como un bebé, en su palacete de Las Villas, en la ciudad de Lechería, donde disfruta de su profusa fortuna, manchada con la sangre de quienes han muerto a manos de esbirros del régimen y de aquel no nato sacrificado, satisfaciendo un abominable y perverso deseo.

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