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Juez que liberó a estudiantes detenidos en El Rosal rompió el silencio

Durante los meses de protestas en Venezuela, un hecho macabro dejó en silencio al país. 25 estudiantes que se encontraban protestando contra el régimen de Nicolás Maduro, fueron detenidos por funcionarios de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) el 29 de junio en El Rosal, encerrados en un cava de un camión y torturados con gas lacrimógeno. Tras varios días detenidos, los jóvenes fueron liberados. Un caso donde hubo varios elementos que no fueron revelados.

Jonathan Mustiola, el juez del Tribunal 43 de Control, fue el que declaró la nulidad absoluta de aprehensión en favor de los estudiantes detenidos, aún en contra de “las órdenes de arriba” y 15 días después de la audiencia fue destituido. El juez habló con el diario Caraota Digital donde reveló la verdad que se escondió detrás del juicio.

“Me impresionó mucho el hecho de que a los muchachos los hayan encerrado en un camión, y todo lo que se dijo que sucedió tras el encierro de ellos allí… Como juez ya venía con el dilema de tratar con este caso de los manifestantes, y lo que significaba para algunos de los jueces que estábamos allí a cargo. Para quienes seguían las instrucciones que les daban de arriba, simplemente era un caso más”, dijo quien llevaba al menos 15 años trabajando en el Poder Judicial venezolano.

Teniendo conocimiento de las consecuencias que podrían venir luego de su veredicto, tomó la única decisión que había rondado en su cabeza desde que conoció que sería su caso. Me di cuenta en ese momento que había convertido en una piedra en el zapato y un estorbo para ellos, porque no era primera vez que actuaba de manera distinta a la que ellos querían”, dijo.

La audiencia fue diferida

Foto: El Universal

El 1 de julio, los abogados y familiares de los jóvenes detenidos tenían previsto la audiencia de presentación. Sin embargo, a los estudiantes después de pasar todo el día en las celdas del Palacio de Justicia, se les informó en altas horas de la noche que la audiencia sería diferida para el día domingo. Lo que fue un abuso irregular, tiene un por qué

Horas antes, ya en pasillos ya se sabía que el expediente de los estudiantes me iba a tocar a mí. El caso llegó ya casi finalizando la jornada y la instrucción que se tenía para ese momento con el tema de los manifestantes era informar a la presidencia del circuito, lo siguiente era el acuerdo de una fianza, esto no era legal”, detalló.

Al momento de revisar el expediente, en el que sólo decía que a los jóvenes se les había incautado un guante, un trapo, un caso, un escudo  y una botella con un líquido claro, que resultó ser agua, Mustiola avisó a las autoridades que no existía ningún delito que imputar y que su decisión sería otorgarles la libertad. Sin embargo, la respuesta fue: espera que el fiscal diga que va a solicitar.

“Me dijeron no hemos podido hablar con el magistrado, no conseguimos a nadie en la Sala Penal, difiere la audiencia para mañana. Acepté, aún cuando yo tenía firme mi decisión, pero si la realizaba ese mismo día hasta ellos podían ser perjudicados, lo más seguro es que no los dejaran salir”.

El llamado que puso fin a su cargo

Foto: Foro Penal / Twitter

El llamado de la Sala Penal hacia el juez fue “que decidiera según me parecia justo. Dicté mi decisión y en ese momento de manera inmediata, no hubo ningún tipo de acción”. Sin embargo, el domingo 2 de julio, recibió un llamado administrativo que pondría fin a su cargo.

Le fue entregado un comunicado de la Comisión Judicial donde se oficializó su remoción del Tribunal. No pidió explicaciones, tenía claro que esto era por su decisión con los estudiantes; además ya tenía antecedentes en otros casos de manifestantes a quienes otorgó libertad. Si fue por eso, me fui con mi consciencia tranquila. No fue una cuestión objetiva, sino subjetiva”, manifestó.

Aseguró que como él, hay muchos a cargo de los tribunales que tienen descontento con las decisiones que se toman, pero que el miedo les ha ganado. “La mayoría de los que están es porque han seguido la línea. Yo no me arrepiento de mis decisiones (…) Es muy fácil juzgar, se que es difícil pero deberían ponerse en los zapatos de uno, porque no es fácil, no fue fácil, y sobretodo no es fácil cuando estamos en un país como el que estamos y todavía te quedan principios. Cuando pasan este tipo de situaciones se prenden muchas alarmas, para quienes estén como focas aplaudiendo el escenario es otro”, concluyó.

Con información de Caraota Digital

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