Integrantes de la banda “La Jungla” son los presuntos homicidas de Yonjaiverson Ríos

El día que Yuleima fue a Chacaito para saber qué había pasado con su hijo le contaron: “Un día estaban unos chamos robando en una moto y habían unos policías. Entonces, al que robaron empezó a gritar. Los chamos asustados tiraron la pistola para la basura y Yonjaiverson vio todo

A Yonjaiverson Rios, de 11 años, lo asesinaron a principios del mes de mayo. Cinco hombres, cuenta su mamá, lo apuñalaron entre Las Mercedes y Bello Monte y lanzaron el cuerpo al río Guaire. Pero Yuleima Ríos, la madre del adolescente, lo supo este martes 4 de junio. Su hijo desde hace tres años estaba en situación de calle.

El domingo 3 de junio, uno de los hermanos, que también está en situación de calle, se enteró que Yonjaiverson estaba muerto y, al día siguiente, fue hasta el trabajo de su padrastro para darle la noticia.

Ese mismo lunes la hermana de Yuleima supo lo ocurrido. La llamó, pero no alcanzó hablar con ella. Le dio la noticia al esposo, quien prefirió guardarla hasta al día siguiente. En ese momento, solo le dijo a Yuleima que algo le había pasado a Yonjaiverson.

A las siete de la mañana del martes de 4 de junio, Yuleima preocupada decide llamar a Valentina Morantes, una joven de 29 años que visitaba frecuentemente a su hijo en la calle, para saber qué era lo que pasaba.

Valentina llevaba tres meses sin ver a Yonjaiverson. El domingo 3 de junio una amiga le escribió diciéndole que había escuchado un rumor: a Jacobo lo habían asesinado.

“Me sentí horrible y casi no pude dormir. Con la ayuda de mi familia y una reportera logramos conocer la verdad. Jacobo tenía como tres semanas muerto. Empecé a buscar a la mamá a ver si tenía noticias, pero no la encontré. Dos días después recibí su llamada a las siete de la mañana diciéndome entre lagrimas: ‘creo que le pasó algo malo a Jacobo, ¿tú sabes algo?’”.

Valentina no tuvo el valor de decírselo a la primera. Trancó el teléfono y a los 20 minutos la volvió a llamar. “Se lo debía”, comenta. La llamada la atendió el esposo de Yuleima y a él Valentina le confirmó el rumor.

“Para mí fue como un balde de agua fría porque yo esperaba todo, menos eso”, dice entre lagrimas Yuleima el viernes 8 de junio frente a la morgue de Bello Monte mientras hace el papeleo para que le entreguen el cuerpo de su hijo que, dice, ya es puro hueso.

El 4 de junio fue el primer día que Yuleima fue a la morgue. Buscaron por la fecha que el hermano de Yonjaiverson le había comentado. Pero no aparecía registrado. Entre el desespero se fue a Chacaíto, donde tres de sus hijos se la pasan, para buscar información. “Yo tenía la esperanza de que él todavía estuviera vivo”.

Con ayuda de Valentina consiguieron a uno de los amigos de Yonjaiverson. “Me dijo que eso había pasado hace un mes y que le estaban diciendo a mi hija mayor que me fuera avisar”.

Una de las hermanas mayores de Yonhaiverson estuvo el día que el Cuerpo de Investigaciones Científicas Penales y Criminalísticas (Cicpc) sacó el cuerpo del río, pero cuenta Yuleima, como estaba molesta con ella no le avisó.

“La policía le preguntó y ella no quiso dar ningún tipo de datos. Pero ellos tampoco hicieron el esfuerzo. Ayer llamó una periodista preguntado. ¿Cómo nos consiguió esa periodista y la policía no?”.

Por qué mataron a Yonjaiverson

El día que Yuleima fue a Chacaíto para saber qué había pasado con su hijo le contaron: “Un día estaban unos chamos robando en una moto y habían unos policías. Entonces, al que robaron empezó a gritar. Los chamos asustados tiraron la pistola para la basura y Yonjaiverson vio todo. Luego, los niños empezaron a buscar en la basura, pero no consiguieron nada. Después, Yonjaiverson regresa con uno de sus amigos y consiguieron la pistola entre los dos. Entonces, ellos empezaron a festejar, como niños al fin. Yonjaiverson le dio el arma a un chamo de su confianza que le guardaba todo lo que se conseguía o le regalaban. Después se fue al cyber en Chacaíto con el niño que se consiguió la pistola. Al salir, cuando iba entre Las Mercedes y Bello Monte lo llamaron cinco chamos, que son grandes tienen más de 18 y los llaman “La Jungla”. Uno de ellos lo mata con una puñalada en la boca del estómago porque no le consiguieron la pistola y los otros le cayeron a puñaladas en la cara y lo lanzaron para el Guaire”.

Foto: Cortesía

Tres años en la calle

Yonjaiverson ya tenía tres años en situación de calle. Yuleima cuenta que primero se iba a la calle mientras ella estaba en el trabajo. Lo hacía sin que ella se enterara. “Después de un año, un día lo dejó el metro y se quedó en Chacaíto y ahí le empezó a gustar quedarse por allá. Pero como ya los niños sabían que yo era la mamá de él cuando lo iba a buscar lo escondían. Después se empezó a llevar a tres de sus hermanos”.

Yuleima comenta que fue al Consejo de Protección, en varias oportunidades, pero no contó con el apoyo. “Me decían que yo tenía que encargarme. Pero qué hacía si no me hacía caso. ¿Los amarro? Entonces, si uno los maltratan te meten presa”.

Yonjaiverson y sus hermanos en una oportunidad fueron atendidos por una casa hogar al este de Caracas. Pero los niños a las semanas se escaparon. Allí solo permanece uno.

A la hermana, de 14 años, también la atendieron, pero al saber que tenía mamá llamaron a Yuleima. “Me hicieron firmar una caución que si la volvían agarrar yo era la que iba a ir presa”. Sin embargo, la adolescente, de 14 años, decidió volver a la calle. Incluso, Yuleima el martes se la llevó nuevamente a la casa al enterarse de lo que le había ocurrido a Yonjaiverson, pero a los tres días se escapó otra vez.

Yuleima asegura que no le puede dar lujos a sus hijos, ni todo lo que quieren. Pero que a ninguno de ellos les falta la comida ni educación.

En la calle, pero pensando en mamá

A Yonjaiverson lo llamaban Jacobo. Valentina comenta que cuando le preguntaban por su nombre decía: “Así me decía mi abuela que en paz descanse”.

Jacobo era el cuarto de 11 hermanos. Desde que tomó la calle como su hogar dormía en Chacaíto y se le pasaba con un grupo de niños que también están en situación de calle. Sus amigos se enteraron de su muerte una semana después de lo ocurrido, porque a pesar de que Yonjaiverson vivía en la calle de vez en cuando iba a su casa.

Los niños en la calle suelen andar en grupo, se tratan como familia y los más grandes cuidan de los más pequeños. Pero el día que asesinaron a Jacobo, estaba solo.

Valentina cuenta que Yonjaiverson tenía una sonrisa encantadora y que se metía a la gente en el bolsillo con sus ocurrencias. “Desde el primer día que nos conocimos se llevó un pedacito de mi corazón. Le encantaba cantar, se sabía al pelo todas las canciones de Ozuna y Bad Bunny. Él no sabía escribir y de lo que tratamos de enseñarle solo se llevó Ozuna, para poder buscar los videos en el cyber de Chacaíto”.

A Valentina lo que más le gustaba de Yonjaiverson es que él siempre pensaba en su mamá y sus hermanos. “Si le regalábamos algo nos decía: ‘Ah, mira, y esto se lo llevamos a mi mamá’. El sentía que era quien los tenía que cuidar”.

A Yuleima le contaron que cuando Yonjaiverson consiguió la pistola dijo: “Le voy a comprar una casa en Petare a mi Yule”.

Con información de: El Pitazo

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