Incautan alijo de 300 kilos de cocaina en Bahía de Cadiz sobre un velero procedente de Venezuela [VIDEO]

La droga fue interceptada frente a la bahía de Cádiz y su envío a España se habría gestado desde la Comunidad

La Audiencia de Alicante juzga hoy un alijo de cerca de 300 kilos de cocaína interceptadas en Cádiz en un velero procedente de Venezuela. La Fiscalía reclama once años de prisión para cada uno de los dos acusados por este alijo, según ha informado el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana.

La droga fue interceptada en aguas de la bahía de Cádiz en junio de 2016, donde fue arrestado el capitán de la embarcación que traía la droga. El segundo acusado fue detenido poco después en València y se le considera como la persona que coordinó desde la península el envío de este alijo.

El juicio tiene prevista una duración de dos días en la Sección Primera de la Audiencia Provincial.

Por otro lado, hoy está previsto que quede visto para sentencia la vista oral el proceso a la organización de Brian Colin Charrington, conocido como el narco de la Wikipedia, por contar con una ficha en la famosa enciclopedia de internet donde se da cuenta de sus logros. Se le acusa de un alijo de 192 kilos de cocaína y blanquear las ganancias del narcotráfico.


Los tripulantes de la ida eran marineros de una escuela náutica de Ibiza y para el regreso se buscó el pasaje por Facebook.

Un velero surcando las aguas del Atlántico con un alijo de cerca de 300 kilos de cocaína ocultos en un doble fondo interior y sin que los pasajeros supieran nada de esta mercancía. La Audiencia de Alicante sentó ayer en el banquillo a dos acusados de organizar el envío de la droga desde Venezuela a España en junio de 2016. Uno es el capitán de la embarcación, que fue comprada poco antes del viaje, y el otro era el presunto contacto en tierra del narcovelero. Para cada uno de ellos se reclaman penas de once años de cárcel. Los dos acusados, ambos de Valencia, se desvincularon durante el juicio tanto del alijo como de la actividad del narcotráfico.

En el año 2016, la Policía estaba investigando una red organizada que estaría dedicada a enviar cocaína desde Sudamérica a España oculta en el interior de embarcaciones. Fruto de estas investigaciones se había interceptado en el País Vasco un alijo de 500 kilos de cocaína y se habían intervenido ocho millones de euros en Valencia que estarían destinados a adquirir una gran partida de droga.

La Unidad de Droga y Crimen Organizado de la Policía de Alicante sospechaba que para realizar otro nuevo envío la organización trataba de burlar los controles policiales utilizando a personas totalmente ajenas al mundo del narcotráfico y que pensaban que estaban haciendo una travesía transoceánica. La investigación de la infraestructura de la red se coordinó desde un juzgado de Dénia. La embarcación elegida fue el velero Moloko Uno, una embarcación de 15,5 metros de eslora por 58.000 euros. Para realizar el viaje a Sudamérica, el velero fue cedido a una Escuela Náutica de Ibiza donde siete marineros se propusieron el reto de atravesar el océano hasta las Américas en cinco semanas, guiándose por un sextante. A la vieja usanza y según la disposición de las estrellas.

Cargado en Venezuela

Una vez en Santo Domingo fue cuando el capitán se hizo cargo del barco, dirigiéndose hacia la Martinica. Los investigadores sospechan que la droga se cargó a bordo en una isla venezolana. Para el regreso, el capitán buscó a pasajeros a través de Facebook para que le acompañaran en la travesía. Era un anuncio, como si se tratara de un BlaBlaCar, en el que se ofertaba una ruta transoceánica gratis, en la que los interesados sólo tenían que ayudarle a llevar el barco. A la publicación respondieron tres personas que ignoraban la carga que había a bordo y que llegaron a ser detenidas cuando frente a la costa de Cádiz agentes de la Policía Nacional, Vigilancia Aduanera y de la Guardia Civil interceptaron el velero.

El capitán del barco se acogió ayer en el juicio a su derecho a no declarar y sólo respondió a las preguntas de su abogado para negar cualquier relación con el alijo y apuntó a la posibilidad a que la droga pudiera introducirse a bordo cuando él no estuvo. El segundo acusado, a quien se considera el contacto en tierra durante el trayecto, sí quiso declarar, pero para negar los hechos y asegurar que no tenía nada que ver el alijo. Las comunicaciones con el barco para interesarse por las incidencias del viaje se hizo por la amistad con el otro acusado. El procesado aseguró que sus ingresos proceden de gimnasios y que es preparador físico.

La cocaína estaba escondida en un compartimento oculto en el tambucho de la proa del barco. Los investigadores tuvieron que usar un sistema de cámaras endoscópicas con el apoyo de la Guardia Civil para localizarlo. Según los policías que declararon en el juicio, cuando la cámara localizó los fardos y le preguntaron al capitán qué era, éste les respondió: «Lo que estáis buscando».

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