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Iglesias abren comedores populares en Táchira para ayudar a los más necesitados

Caritas de la Iglesia El Carmen alimenta cada jueves a 228 personas. Como ellos, más iglesias católicas en la entidad están emprendiendo labores de ayuda

Ayudar a los más necesitados se ha convertido en la tarea principal de muchos, una vez que Venezuela entró en crisis en materia de alimentos y medicinas. Por ello, desde hace cinco meses, la Iglesia El Carmen, en la ciudad de San Cristóbal, instaló un comedor popular que atiende a 228 personas una vez por semana.

Todo comenzó con una idea del párroco de la Iglesia, el padre Edgar Sánchez, quien acompañado de distintos grupos pastorales consiguió incentivar a un grupo de feligreses para lograr preparar una sopa cada jueves. La ración incluye la entrega de una arepa y agua de panela.

El comedor está en un espacio de la casa cural, al aire libre, en donde colocaron cinco mesas plásticas, de cuatro sillas cada una, en la cual toman asiento por turnos los comensales. Cuando unos terminan de comer, otros ingresan en fila, manteniendo el orden.

El menú incluye sopa, arepa y agua de panela

Hacia un lado, en unas bancas de cemento, son alimentados los familiares de quienes están internados en el Hospital Central de San Cristóbal. Caritas, de la Iglesia El Carmen, ha llegado hasta el primer centro asistencial de la capital tachirense a invitarlos a almorzar en su comedor, conociendo las dificultades que enfrentan quienes allí se encuentran; pero no solo ellos son alimentados: también les entregan una sopa para que le lleven al paciente.

La coordinadora de Caritas Parroquial, Lucila Rodríguez, destacó que comenzaron cocinando sopas para 60 personas y ya van por 228, gracias a la colaboración de quienes se suman a esta labor.

Familiares de los internos en el Hospital Central de San Cristóbal también reciben alimentos

“Trabajamos con un grupo de personas que son los más vulnerables de nuestra sociedad, sirviéndoles una sopa solidaria, que se les da todos los jueves. Tenemos cinco meses ya en nuestro servicio para esas personas que, de una u otra manera, necesitan de una mano amiga, y nuestra parroquia presta el servicio con las instalaciones, con los grupos de apostolado que venimos a servirles a todos ellos”, expresó.

Cada jueves, a partir de las 9 y 30 de la mañana, Lucila reparte números, y a las 10 y 30 de la mañana, cuando llegan las ollas con la sopa, va dejando entrar por grupos. Afuera, a un lado de la reja, quienes tienen el ticket hacen cola para ingresar. A los que van llegando, les entrega su respectivo número.

La labor de los feligreses cumple cinco meses

Al lugar ingresan niños, adultos y personas de la tercera edad. Algunos suben los diez escalones que los separan del comedor con bastones, collarines, fajas postoperatorias y ciertas dificultades. A pesar de ello, la mayoría lleva una sonrisa en el rostro, que es la que alimenta el espíritu de quienes les están sirviendo.

Seis integrantes de los grupos de apostolado van cada jueves, de acuerdo con el cronograma que les corresponda, para hacer la tarea más sencilla y entre todos colaborar. La idea de Caritas de El Carmen es ayudar a la mayor cantidad de gente e incrementar el número de personas a las que alimentar.

Comenzaron cocinando para 60 personas

Lucila Rodríguez invitó a quienes deseen colaborar a llevar verduras, panelas o limones a la Iglesia El Carmen y entregarlas al sacerdote o a algunas de las encargadas, para que así la sopa pueda seguir creciendo.

“Poca comida en el hospital”

El tío de Coromoto Sánchez tiene tres meses recluido en el Hospital Central de San Cristóbal, esperando ser operado de una osteomelitis crónica. Vive en El Nula, al sur del estado Táchira, en la vía que comunica con los Llanos venezolanos, y no tiene recursos suficientes para todos los gastos que implica tener un familiar enfermo, a quien debe comprarle desde algodón hasta antibióticos.

Al comedor ingresan niños, adultos y personas de la tercera edad

Conoció la labor de Caritas de la parroquia El Carmen porque sus servidores fueron hasta el hospital. Asegura que se le hace difícil comprar alimentos en la calle, por lo que cada jueves va en búsqueda de su bocado y el de su tío, quien no recibe buena alimentación en el HC.

“La comida es muy poquita y ahorita no le están echando ni sal, porque se acabó, no hay. En el almuerzo le dan un poquito de sopa, un poquito de arroz y eso no alimenta a nadie. En el desayuno le dan arepa y un poquito de caldo; la cena es igual”, relató.

Como la Iglesia El Carmen, varias parroquias del Táchira están colaborando con alimentos y medicinas para ayudar a minimizar la crisis.

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