Hospital de Mérida despidió el año con 51 casos de difteria

El brote epidemiológico comenzó en el primer trimestre de 2017 en Santa Bárbara del Zulia. Según datos de Corposalud, los casos sospechosos en todo el estado suman 65. Durante el año, 10 pacientes fallecieron y tres continúan hospitalizados en el Universitario de Los Andes

Después de haber sido erradicada en Venezuela en 1992, la difteria reapareció en el país el año pasado y la principal causa fue la falta de vacunación. En 2015, la Red Defendamos la Epidemiología Nacional advirtió sobre la deficiencia en la inmunización contra esta enfermedad, ya que desde enero y hasta agosto de ese año solo 24 % de las mujeres embarazadas en todo el país habían sido vacunadas.

Esta misma Red y la Sociedad Venezolana de Salud Pública alertaron sobre la reaparición de la enfermedad en el país con tres casos sospechosos en el estado Bolívar, en septiembre del año pasado.

De acuerdo con datos de Alejandro Rísquez, médico pediatra-epidemiólogo y miembro titular de la Sociedad Venezolana de Puericultura y Pediatría (Svpp), durante 2015 solo uno de cada dos niños recibió las vacunas necesarias establecidas en el esquema de inmunizaciones pediátricas sugerido por la Svpp, cifra preocupante después de haber alcanzado más de 80 % de cobertura nacional en 2004.

Desde marzo hay difteria en Mérida

El 21 de marzo de este año ingresó el primer paciente con difteria al Hospital Universitario de Los Andes, de la ciudad de Mérida. Se trató de una adolescente de 13 años proveniente de Santa Bárbara del Zulia, que había sido trasladada primero al Hospital de El Vigía, donde los médicos tratantes, al no haber tenido experiencias previas con esa enfermedad, le diagnosticaron faringoamigdalitis aguda.

En el mes de julio, la adolescente falleció por no haber recibido la antitoxina diftérica a tiempo, ya que después de 48 horas la toxina puede trasladarse al corazón, el cerebro o los riñones, causando la muerte en muchos casos.

Marlene de Salcedo, médico epidemióloga e infectóloga y directora de Atención Médica del Iahula, informó a El Pitazo que durante todo el año se han atendido en ese centro hospitalario a 51 pacientes con difteria, aunque el Instituto Nacional de Higiene Rafael Rangel(Inhrr) ha reconocido solo 17 casos.

Según datos de Corposalud, los casos sospechosos en todo el estado suman 65.

“Cuando un paciente ingresa con síntomas de difteria, principalmente el síntoma de “cuello de toro”, llamado así por la inflamación aguda del cuello, se le realiza una radiografía con la que es suficiente para saber si se trata de difteria y aplicar la antitoxina cuanto antes, ya que ésta surte efecto en las primeras 48 horas de haber sido contagiada la persona”, explica Salcedo.

Posteriormente, se le toma una muestra al paciente para enviarla al Inhrr para que, a través de una biopsia, se determine la presencia de la bacteria. Este resultado puede tardar semanas en llegar y es por ello que se inicia con el tratamiento a partir del diagnóstico que permita hacer la radiografía. Dicho tratamiento consiste en el suministro de antitoxina diftérica y antibiótico, principalmente penicilina oazitromicina.

De los 51 pacientes atendidos en el Iahula durante este año, 39 son provenientes de Mérida, 11 del estado Zulia-específicamente de la zona del sur del lago- y uno de Cojedes. El último ingreso se registró el 28 de diciembre y durante la última semana del año ingresaron tres pacientes en total.

Al comienzo, el rango de edad de pacientes afectados oscilaba entre 5 y 19 años de edad. Los últimos casos han sido registrados en personas que están entre los 15 y 24 años.

“Se falló en el cerco epidemiológico”

Como ya muchas fuentes han reseñado, la difteria es causada por una bacteria que ha sido infectada por un virus que la convierte en tóxica. Esta enfermedad se transmite por contagio muy fácilmente, principalmente a través de la saliva que se esparce al toser o estornudar.

De acuerdo con los registros que maneja el Iahula, el foco infeccioso que hoy afecta al estado Mérida comenzó en Santa Bárbara del Zulia. “La causa de la propagación de la enfermedad que la convirtió en epidemia fue que se falló en el cerco epidemiológico que debía hacerse en el lugar donde se registró el primer caso”, afirmó Marlene de Salcedo, quien señaló además que, estadísticamente, por cada caso confirmado hay seis casos ocultos.

Un cerco epidemiológico consiste en el cumplimiento de una serie de pasos que conllevan al control de la localización del virus para evitar su propagación. Se debe comenzar por evaluar clínicamente a las personas que han mantenido contacto físico con el primer caso registrado para determinar si han contraído la enfermedad o, si no, para proceder a vacunarlos.

Esta evaluación debe hacerse luego en una zona que se extienda por unas 50 manzanas a la redonda del lugar donde se registró el primer caso. Finalmente, se aíslan las personas contagiadas para evitar la propagación y se procede a vacunar a toda la población de la zona. Este protocolo no se siguió debidamente en la zona del sur del lago donde comenzó la epidemia.

Hay vacunas, pero no suficiente antitoxina diftérica

Desde noviembre hay vacunas contra la difteria en la mayoría de los centros de salud del estado Mérida. Sin embargo, la antitoxina diftérica, esencial en el tratamiento de quien ya tiene la enfermedad, escasea en el Iahula, lo que podría incrementar la tasa de mortalidad.

Marlene de Salcedo anunció, el viernes 29 de diciembre, que en el Iahula solo quedan cuatro dosis de antitoxina diftérica, por lo que hace un llamado al Ministerio de Salud para evitar un incremento en la mortalidad por esta enfermedad.

“Cuando se anuncia en los medios que llegaron miles de unidades de antitoxina, no se aclara que una  sola dosis contiene 10 mil unidades de antitoxina, y en casos muy graves se debe aplicar a un mismo paciente hasta dos dosis”.

A comienzos de diciembre llegaron 130 mil unidades de antitoxina que fueron aplicadas a los pacientes graves que estaban hospitalizados, agotándose rápidamente.

Los pacientes con difteria hospitalizados en el Iahula se encuentran aislados en el piso 5, donde, además, están los contagiados por paludismo y tuberculosis. De esta última enfermedad, hay dos casos y con paludismo se han registrado un total de 19 casos.

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