Economía mundial se desplomó en dos meses por coronavirus

Coronavirus logró desplomar la economía mundial en solo dos meses

Tras dos meses de su aparición, el coronavirus ha hecho estragos en la economía mundial, afectando desde el precio del petróleo hasta el valor de la moneda.

El coronavirus se ha convertido en un problema que no solo está afectando la salud de miles de personas en el mundo, también ha hecho estragos en la economía mundial hundiendo a China en el “lunes negro”, el cual hizo caer a los mercados bursátiles de forma abrupta, por primera vez desde 2008.

Fue a finales de 2019 cuando se detectaron en la ciudad de Wuhan, China, los primeros casos de la enfermedad, la cual se propagó rápidamente y hasta ahora se ha extendido por gran parte del mundo.

La grave situación en el país asiático, trajo como consecuencia que China decidiera poner en cuarentena la ciudad de Wuhan, en donde se prohibió la apertura de cientos de empresas tras las vacaciones del Año Nuevo chino.

Las restricciones y cierres de compañías, lograron que a finales del mes de enero los mercados experimentaran los primeros choques, desde Shanghái hasta Wall Street, y los precios de las materias primas, que tienen en China un mercado enorme, se derrumbaron.

Además, a mediados de enero y principios de febrero, los precios del petróleo cayeron alrededor de un 20%.

Cadenas de producción rotas

El nuevo coronavirus dejó en evidencia la dependencia de la industria mundial en relación a la industria china.

El mundo descubre que Wuhan, una ciudad casi desconocida, es un “hub” logístico y centro de producción automotriz para muchos grupos internacionales y que un percance en una de sus fábricas puede tener consecuencias para múltiples empresas en el mundo.

En Alemania, Corea del Sur, Japón, Italia, Francia o Estados Unidos, los industriales dieron cuenta de la dificultad que tenían para obtener piezas y componentes producidos generalmente por asociados chinos.

El fabricante francés Renault, por ejemplo, tuvo que suspender una de sus fábricas en Corea del Sur, y el gigante estadounidense Apple enfrentó un corte de producción de sus proveedores.

Los economistas dijeron que había un “shock de oferta” masivo debido al papel clave de China en el comercio mundial y los líderes mundiales comenzaron a preocuparse por sus consecuencias en el comercio y el crecimiento en un contexto complicado debido a las tensiones comerciales entre China, Estados Unidos y Europa.

“COVID-19, una emergencia sanitaria mundial, ha interrumpido la actividad económica en China y podría poner en peligro la recuperación mundial”, advirtió el 23 de febrero la flamante directora del Fondo Monetario Internacional (FMI) Kristalina Georgieva.

Peligro de recesión

Ante la propagación de la epidemia, las multinacionales avisan que la crisis sanitaria perjudicará sus resultados y las bolsas comienzan a bajar.

En la última semana de febrero, las bolsas de Estados Unidos y Europa pierden 12%, algo nunca visto desde 2008-2009 cuando la economía mundial entró en recesión debido a la crisis financiera.

La palabra recesión comienza a instalarse en los comentarios de expertos y dirigentes. Y las autoridades comienzan a movilizarse para tratar de evitarlo.

El 3 de marzo el Banco Central (Fed) de Estados Unidos bajó sorpresivamente sus tipos de interés. China volcó miles de millones de dólares al mercado para sostener la actividad y Alemania, Francia e Italia adoptaron planes de apoyo a sus empresas.

El 11 de marzo, el Banco de Inglaterra bajó los tipos de interés de 75% a 25%.

Se trata de evitar que a la crisis de “oferta” se sume un shock mundial de “demanda”, una fuerte caída del consumo y de las inversiones, si otros países deben, como Italia, aplicar drásticas medidas de confinamiento.

Sin embargo, en principio, como en Los Ángeles o Sídney, la gente invade los supermercados para hacer acopio de productos de primera necesidad.

Pero los aviones viajan casi vacíos o permanecen inmóviles a medida que las compañía anulan miles de viajes. La epidemia podría costar a las compañías aéreas hasta 100.000 millones de dólares, indicó el 5 de marzo la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA).

El petróleo se hunde

Para peor, el precio del petróleo se hundió el lunes 9 de marzo, arrastrando a las bolsas que sufrieron bajas espectaculares.

Tres días antes, en Viena, donde se celebró la reunión OPEP+, Arabia Saudita y Rusia no lograron ponerse de acuerdo en torno a una baja de la producción para estabilizar el precio del crudo.

Molesto por la falta de acuerdo, Arabia Saudita lanzó una guerra de precios, que dejó el barril de crudo cerca de los 30 dólares, tras una caída en un día nunca vista desde la Guerra del Golfo en 1991.

El desplome del petróleo causó pánico en las bolsas que el lunes cerraron con bajas de hasta 8% y vieron esfumarse en pocas horas billones de dólares de capitalización bursátil.

Los analistas temen que la caída del petróleo y los mercados desestabilicen a los bancos y los grandes fondos de inversión.

Los gobierno y los bancos centrales deben “impedir que una crisis temporaria dañe en forma irremediable a las personas y empresas debido a las pérdidas de empleo y las bancarrotas”, dijo la indo-estadounidense Gita Gopinath, economista jefe del Fondo Monetario Internacional (FMI), al referirse a la actual situación.

En 2008-2009, el G20 (Grupo de los 20 países industrializados y emergentes, que representa al 66% de la población mundial y el 85% del PBI) tomó las riendas de la respuesta a la crisis a tal punto que fue calificado de “gobierno económico mundial”.

Once años después, la situación es sustancialmente diferente debido a la guerra comercial, el Brexit y la inestabilidad política en Europa.

Nada indica que el G20, presidido este año por Arabia Saudita, pueda cumplir el mismo papel que en la crisis de 2008.