Donald Trump buscará romper el lazo entre Maduro y Rusia

Donald Trump buscará romper el lazo entre Maduro y Rusia

Las sanciones impuestas a Rosneft forman parte de la nueva política de Donald Trump, con la cual busca deshacer la fuerte alianza entre Maduro y Rusia.

El gobierno de Trump quiere romper esa fructífera alianza  entre Nicolás Maduro y Rusia, como parte de su campaña para derrocar al sucesor de Chávez.

El Departamento del Tesoro prohibió el martes a las empresas estadounidenses hacer negocios con Rosneft Trading SA, acusando a la filial en Ginebra de la petrolera estatal rusa de proporcionar una crucial línea de salvamento a Maduro en sus esfuerzos por eludir las sanciones estadounidenses.

Las autoridades estadounidenses llevan meses advirtiendo a las compañías extranjeras que podrían sufrir represalias si siguen haciendo negocios con Maduro. Esas amenazas han ido dirigidas principalmente a Rusia, que según funcionarios estadounidenses gestiona en torno al 70% de las transacciones petroleras venezolanas redirigidas desde que el gobierno de Donald Trump ilegalizó la compra de crudo venezolano por parte de estadounidenses.

Francisco Monaldi, experto en petróleo venezolano en la Universidad de Rice en Houston, señaló que las últimas medidas de Washington deberían preocupar a empresas en España, China y otros lugares que siguen trabajando con PDVSA, la petrolera estatal que tiene el monopolio en Venezuela.

También podría augurar el fin de la dispensa especial a Chevron. Esa licencia ha permitido a la compañía de San Ramon, California, permanecer en Venezuela, donde participa en emprendimientos conjuntos con PDVSA que suponen en torno a un cuarto de la producción petrolera del país sudamericano.

“Yo no es un perro ladrador. Ahora también es mordedor”.

Rosneft colabora con PDVSA en la gestión de varios campos petrolíferos, a los que tuvo acceso cuando compañías estadounidenses de prospecciones se vieron expulsadas por la campaña de nacionalizaciones de Chávez.

Pero ser el nuevo proveedor principal del vetado crudo venezolano tiene dos grandes ventajas, según los analistas. En primer lugar, Rosneft compra el valioso crudo Merey 16 de Venezuela con un gran descuento. En segundo lugar, los beneficios se dedican a pagar préstamos por valor de 6.500 millones de dólares a PDVSA iniciados en 2014 por la compra de armas de fabricación rusa y otros productos.

Para evitar complicaciones para sus clientes en China e India, Rosneft ha contratado petroleros que intentan ocultar su cargamento apagando sus dispositivos obligatorios de posicionamiento y realizando peligrosos trasvases de cargamento de barco a barco en la costa de África occidental y otros lugares lejanos.

Maduro deberá buscar un nuevo intermediario, lo que se traduce en una mayor inversión

En el corto plazo, Monaldi dijo que Maduro tendrá que pagar más para encontrar a otro intermediario que corra el riesgo adicional de mover su petróleo. Eso supone que su gobierno, ya corto de efectivo, tendrá aún menos dinero para importar comida y suministros médicos, dos partidas que escasean, así como reparar la ruinosa infraestructura eléctrica del país.

Además, sus instalaciones de almacenaje ya están llenas, la producción está en un mínimo de siete décadas y es probable que siga bajando, señaló el experto.

Aun así, a falta de un bloqueo naval sobre los puertos venezolanos -una opción militar que el gobierno de Trump se ha negado a descartar, pero que no ha dado indicios de buscar- nadie espera que las ventas de petróleo del país situado sobre las mayores reservas del mundo se paralicen por completo.

“Siempre pueden encontrar formas de venderlo, pero es mucho más difícil”, dijo Monaldi.

Aún está menos claro el efecto que tendría el objetivo estadounidense de reclutar a Rusia para buscar una solución al bloqueo político del último año en Venezuela.

Estados Unidos lidera un grupo de casi 60 países que reconocen al líder opositor Juan Guaidó como líder legítimo de Venezuela tras lo que consideran como la reelección fraudulenta de Maduro en 2018.A cambio, Rusia ha acusado al gobierno de Trump de difundir información falsa para instigar un golpe de Estado, incordiando a Estados Unidos en lo que se consideraba tradicionalmente como la zona de influencia de Washington mientras ambas potencias libran una lucha indirecta por la influencia en Siria, Ucrania y otras zonas de conflicto.

(Con información de agencias)