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Diego Arria: Creo que la mejor Intervención es la aplicar el poder de la disuación

En entrevista con el PanAm Post, el diplomático y hombre internacional dijo que la crisis venezolana es un problema que Estados Unidos puede solucionar con facilidad

Es el hombre internacional más relevante de Venezuela. Por ello, en medio de una coyuntura que concierne notoriamente a la comunidad internacional, es esencial escucharlo. Porque ya el drama de un país regido por unos delincuentes no está solo en mano de los venezolanos. Ha trascendido y los países del mundo —sobre todo de América— juega un papel definitorio.

Cuando las sanciones, la imposibilidad —o la inminencia— de una intervención militar, la Corte Penal Internacional, la Organización de Estados Americanos, Almagro, Washington, Trump o los refugiados se convierten en palabras intrínsecas a las discusión sobre Venezuela, hay que prestar atención a lo que tenga que decir Diego Arria al respecto.

Para el próximo lunes Estados Unidos, como país presidente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, convocó a una reunión informal para tratar la crisis de Venezuela bajo la «Fórmula Arria», que lleva el nombre precisamente de Diego Arria, con quien el PanAm Post conversó.

El exembajador y expresidente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, antiguo alto funcionario del Banco Interamericano de Desarrollo, exgobernador de Caracas, exdiputado, exconsejero del entonces secretario general Kofi Annan y, ahora, miembro de la alianza opositora Soy Venezuela, habló sobre la reunión del próximo lunes, la inminencia de una intervención en Venezuela, el papel que jugarían las grandes potencias en ese escenario y la teoría de disuasión —indispensable, según él, para lograr el cambio de régimen en Venezuela—.

Estados Unidos tomó la presidencia del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas; convocó a una reunión para tratar las crisis de Venezuela y Nicaragua bajo la denominada «Fórmula Arria». Usted ya ha hablado bastante sobre este mecanismo. También esto ya ha ocurrido antes. Pero, ¿qué se puede esperar que ya no haya ocurrido? Ya ha habido reuniones, se ha disertado sobre la gravedad de la crisis venezolana; pero nada ha trascendido.

El proceso, o la velocidad con que se mueven las Naciones Unidas, es muy relativo. Generalmente es muy lento. ¿Cuándo ha sido rápido? Cuando la primera guerra de Irak. Pero había motivos superiores para los grandes países —que era la invasión de un país petrolero como Kuwait y el temor de que la invasión continuara a Arabia Saudita; si Kuwait no tuviera petróleo, no hubiera habido una movilización tan acelerada. En seis meses movilizaron como 500 mil personas al otro lugar del mundo, con todos sus equipos. Ha sido la mayor expedición, seguramente, que registre la historia—.

Ahora, con el caso de Venezuela, que se discutió bajo la modalidad de la Fórmula Arria en una oportunidad… ¿Para qué sirvió? Bueno, el primero que habló fue Luis Almagro. Y el secretario explicó la situación de los derechos humanos en Venezuela. Habló un representante de Caritas. Habló un representante del Foro Penal —sobre violaciones y los presos, etcétera—. Y habló el alto comisionado para Derechos Humanos de las Naciones Unidas, que era el príncipe Zeid.

Eso sirvió para que el Consejo de Seguridad, aunque no fuera de una manera oficial, se enterara de aspectos que no se ven diariamente en los medios de comunicación.

La que se está haciendo ahora, que tiene la presidencia este mes la embajadora Haley, incluyó a Nicaragua y a Venezuela. Ayer se trató de meter a Nicaragua bajo la modalidad oficial del Consejo y eso fue inmediatamente embestido por Rusia y China, que tienen el poder de veto y se lo impidieron.

Entonces: la reunión de la Fórmula Arria el lunes es sobre el tema de la corrupción. Porque los Estados Unidos escogieron, como tema central de su mes en la presidencia, el tema de la corrupción. Y aparte han dicho que Venezuela es uno de los países más corruptos del mundo —creo que Transparencia Internacional, de 169 países nos da el puesto 166—.

Aparte de eso, ella se va a montar sobre el tema de la corrupción en Venezuela para indicar por qué el pueblo venezolano no tiene medicinas, no tiene alimentos, etcétera. Justamente por el ejercicio de robo y de saqueo del patrimonio nacional.

Ha invitado a dos personas, que a mí me parecen muy importantes. Una es Mercedes De Freitas que dirige Transparencia Internacional en Venezuela; y el otro es Marshall Billingslea, uno de los subsecretarios del Tesoro de Estados Unidos a cargo del tema del financiamiento del terrorismo. Este es el que ha venido estructurando todas las sanciones, tan bien calibradas, que se le han puesto a los principales jerarcas del régimen. O sea, si alguien conoce bien el tema de la corrupción de los altos funcionarios, es este ciudadano.

Yo he pedido que inviten al presidente del Tribunal Supremo de Justicia legítimo, Miguel Ángel Martín, quien estará conmigo presente en la reunión del lunes.

Pero, en fin, para resumir: ¿para qué sirve? Bueno, para mantener la tensión sobre Venezuela. Para que no se pierda el interés de la comunidad internacional en la tragedia que realmente estamos viviendo.

¿Ahora, qué saldrá de ahí, más allá? Del Consejo de Seguridad no saldrán cosas que tengan grandes consecuencias para nosotros. Está el veto de Rusia y China que impedirán cualquier acción, sanción… O sea, no es posible imaginarse que el Consejo de Seguridad sancione o incluso critique duramente a Venezuela. Porque Rusia y China, que tienen intereses comprometidos en Venezuela, lo impedirán.

Es improbable, entonces. ¿Y puede Estados Unidos tomar cualquier iniciativa de forma unilateral y a espaldas de las Naciones Unidas? 

Sí, claro. En Irak al final se formó algo que se llamó coalition of the willing. La alianza de los que estaban dispuestos. Así también se hizo en Kosovo.

Ya las Naciones Unidas, para enfrentar a fuerzas, no sirve. Están Rusia y China siempre en esa posición.

Aunque Trump parece tenerlo claro, porque ha menospreciado a la Organización. Dicho que es un nido de corruptos…

Bueno, todos ellos critican a las Naciones Unidas hasta que la necesitan. Entonces cuando no pueden hacer algo, buscan lograrlo a través del intermedio de las Naciones Unidas.

En este caso, los Estados Unidos podrían perfectamente intervenir unilateralmente o asociado a otros países que tengan una visión parecida sobre el drama venezolano.

Pero estoy viendo que jerarcas de Acción Democrática o Un Nuevo Tiempo: primero, insultan a Almagro, que es el mejor amigo que hemos tenido; y hoy veo que el vicepresidente de Acción Democrática insulta al senador Rubio, que es otro gran amigo que tenemos. ¡Le pegamos a nuestros amigos!

Ahí ellos quedan expuestos.

Bueno, ¿tú viste lo que pasó en la Asamblea el día del voto sobre el Tribunal Supremo de Justicia?

Las discusiones…

No, pero Barboza dijo algo inconcebible: “Nosotros queremos salir de Maduro por la vía democrática, pero no para que vengan otros de afuera a cogerse esto”. O sea, el país es nuestro, no vaya a ser que venga Orlando o quien sea a agarrar esto. Se refería a la diáspora.

Y yo entiendo perfectamente bien que algunos personas como él vean en la diáspora una competencia muy grande. Porque hay venezolanos tan importantes en la diáspora, que evidentemente son superiores a lo que uno ve en la Asamblea.

Y Ramos Allup dijo algo parecido: “Que aquí en la transición, quién se va a imaginar que ahora vengan los de afuera a cogerse esto…”. Imagínate tú. Cuando tú ves eso… Estos están como el ministro chavista que dijo que a los pobres había que dejarlos pobres. Igual. “Aquí mejor quedarnos con Maduro, porque sino vienen estos y nos quitan el puesto”.

Para mantener el statu quo donde ellos figuran. Porque en cualquier otro escenario hace rato hubieran sido desplazados. 

Sí. Es preservar sus pequeños intereses. A eso es lo que ellos han condenado a Venezuela.

Volviendo a Estados Unidos: es un país que ha demostrado, con declaraciones como la de Rubio, Pompeo, en su momento Rex Tillerson, James Mattis, ¡y el mismo Trump!, que existe un interés claro en que la situación de Venezuela se solucione; queda claro que, dentro de la agenda de la política exterior, Venezuela figura. Han sancionado y emprendido ofensivas importantes; pero, ¿hasta qué punto cree que pueda llegar?

Bueno, la administración Trump ha sido la que más fuertemente ha enfrentado al régimen venezolano en veinte años. Ni nuestros amigos Obama, Clinton o Bush hicieron algo semejante. Obama inició un proceso de sanciones, contra seis o siete —que, por cierto, vinieron representantes de la MUD a Washington a pedir que las levantaran, igual que Capriles le dijo al presidente Santos de Colombia que no denunciara a Venezuela ante la Corte Penal Internacional—.

A mí me sorprendió la intensidad de las declaraciones del Gobierno norteamericano sobre el caso venezolano. Incluyendo al presidente que dijo que todas las opciones están sobre la mesa. Claro, las grandes potencias no necesitan ni decir que todas las opciones están. Cuando tú eres fuerza, tú sabes que no tienes límite de actuación. Tu límite es tu fuerza. Pero, el hecho de que tú lo digas es reafirmando que puedes hacer A, B y tal.

Venezuela sería un low-hanging fruit. Es como un mango bajito desde el punto de vista de éxito. El problema es que yo no creo que los americanos hagan eso. Lo que puede suceder en Venezuela, sería una alianza de países que comiencen a darse cuenta de que el problema no es de Venezuela solamente; que el problema es tener un millón de venezolanos en Colombia, trescientos mil en Perú… Nosotros estamos desestabilizando los sistemas sociales de un grupo de países de la región.

El presidente Temer, de una manera bastante sutil, dijo que los refugiados venezolanos alteran la armonía regional. Y no lo dijo como un concepto musical. Se refiera a que la crisis arriesga la paz. Es una disrupción.

El problema, al menos como yo lo veo y como lo expongo cada vez que puedo, es que ya no es nuestro. Están los Estados Unidos metidos, está América Latina y hasta Europa. Porque este régimen sí es una amenaza a la estabilidad a la región y a la paz y la seguridad, sin la menor duda.

Cuando tú te pones a pensar que en Venezuela todavía hay gente del ELN, de las FARC, del Hezbollah, que tienes treinta o cuarenta mil cubanos metidos en el país, tú sabes bien qué puede suceder en caso de que tú tomes una acción por Venezuela.

(Flickr)

Además, declaraciones como la del presidente Iván Duque a la BBC: dejó claro que entiende que hay un problema, fuerte, que afecta la armonía de la región; e Iván Duque ventiló por dónde pasa la solución. Que nada se va a resolver si no es con la salida de Maduro. Es decir: “Hay un problema, que nos afecta, que tenemos que solucionarlo y la solución es la salida de Maduro”.

Por eso en el fondo casi me niego, aunque tengo que hacerlo este martes en la Asociación de Comercio ecuatoriana, a hablar sobre el problema del éxodo. Porque el problema no es el éxodo sino quién lo genera. Mientras tú no desmontes al régimen venezolano, lo que estás es poniendo curitas a un drama. El cáncer, que ha hecho metástasis, tiene un tumor: y es Maduro.

Mientras tú no lo desalojes, lo que van a tener que hacer los países es tratar de adaptarse más o menos a lo que significa una invasión venezolana —pacífica, pero es una invasión—.

Si en Venezuela hubieran entrado un millón de colombianos de un golpe, hubiera estallado el país. ¿Te imaginas lo que hubiera pasado? Además, no lo habrían aceptado. Entonces tú tienes que ver que ha habido una actitud muy tolerante, en el caso de los países. Perú, Chile, Ecuador, Colombia… Argentina. Muy tolerante. Y hasta admirable.

Yo me pongo a pensar qué hubieran hecho los venezolanos si hubiera sido al revés. Que se vengan todos a Venezuela.

Esta semana hubo una reunión en la Organización de Estados Americanos y, al final, Almagro hizo dos anuncios: que iba crear un grupo de apoyo, sobre el que puso de encargado a David Smolansky, lo que me parece excelente, para tratar la crisis de los refugiados; y también anunció que la OEA se encargaría de recolectar recursos con el fin de ayudar a los países a palear el éxodo. Esto no está encausado a solucionar el problema…

No está, pero al mismo tiempo tú tienes que dar un paño caliente a la gente que está viviendo y atravesando un proceso horrible. No puedes desatenderlo. No puedes ignorarlo. Entonces yo creo que él está actuando en dos vías: no ignora el problema, porque es una realidad creciente, con el cual él tiene la obligación como secretario general, no solo por Venezuela, sino para decirle a los demás países que él se está ocupando de que no sean afectados. Él está obligado a eso.

¿Pero sí cree que Almagro y líderes de otros países entienden que el problema no pasa por palear la crisis? 

Almagro lo tiene clarísimo. Te repito: él no es secretario general para Venezuela. Él tiene que decir: “No se preocupen, yo lo estoy haciendo por ustedes”. Se lo dice a los peruanos, los ecuatorianos y los colombianos. De hecho él ha pedido: “Homologuen los títulos, permitan que los pasaportes vencidos funcionen…”.

Y al mismo tiempo le dice a los otros: “Yo no solo estoy liderando una ofensiva contra Maduro, en la Corte Penal Internacional, sino estoy armando un grupo para ayudarlos a ustedes”. ¿Tendrá eso mucho éxito? Me gustaría pensar que sí. Pero la gente no es muy dada a contribuir en este tipo de causas cuando todo el mundo tiene problemas.

Igual, independientemente de la ayuda que surja, seguirá siendo un problema inaguantable.

Completamente.

A ver: hay una tesis, planteada por Elie Habalian, exgobernador de Venezuela ante la OPEP: que Maduro está buscando internacionalizar el problema de Venezuela, con la crisis de los refugiados y sus vínculos con amigos externos, con el fin de lograr una estabilidad a partir de potencias ajenas. Algo como lo que ha logrado Bashar al-Assad en Siria. ¿Lo ve sensato?

En el caso de Maduro no es lo mismo. Recuérdate de que en el caso de Siria, hay otros países involucrados ahí que tienen un peso y un interés muy grande. Tienes a Rusia, a Israel, a Arabia Saudita… Es mucho más complicado. No comparto eso.

Además, ¿usted ve probable que países como Rusia o China estén dispuestos a intervenir o entrar en un conflicto bélico por Venezuela?

No, para nada.

China, por ejemplo, tiene un interés económico en Venezuela. Los chinos fundamentalmente han estado invirtiendo en el mundo entero porque buscan garantizar su futuro. Hasta ahora no se han metido mucho en el campo político, en ningún país. Mientras, los rusos sí.

Los rusos sí ven a Venezuela, y a Nicaragua o a Cuba, como aliados estratégicos. Aliados estratégicos para molestar a los norteamericanos. Es decir: si ellos pueden tener un barco ruso o si pueden traer uniformados rusos… Ese tipo de cosas. Es meterse en el patio trasero de los Estados Unidos, como ellos lo ven.

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