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Comunicado de Renacer Nacional en respuesta a la desaparición de líderes y militantes de la alianza Movimiento Nacionalista

BURGOS MUSEO M SANTA MARIA TRIUNFO DE STA CRUZ EN LA BATALLA DE LAS NAVAS DE TOLOSA (1212) - 1892 obra de SANTA MARIA MARCELIANO 1866/1952

Las tinieblas infernales encarnadas por el comunismo han asesinado a Venezuela. El foso maligno cavado por la tiranía con blasfemas argucias, terminó engullendo toda esperanza de paz distinta a la que impera en los sepulcros. Venezuela ha muerto, con un golpe de gracia que el filo invasor asesta contra la ciudadanía entera, pero que desgarra con más ahínco a los nacionalistas que todavía creen en su Patria.

Estos tiempos turbulentos han sido nefastos para quiénes militamos en el nacionalismo. La tiranía comunista desató contra nosotros el terror que le caracteriza como ideología criminal. Cientos han sido los mártires por la Libertad de Venezuela, pero de entre tantos valientes, el nacionalismo como postura militante ha sido la que más ha regado con su sangre las calles de Venezuela.

En el 2014 apagaron la vida y apresaron a decenas de venezolanos, entre ellos militantes de Renacer Nacional, que identificados bajo la bandera de Guerra a Muerte, se enfrentaron a esos trúhanes de verde olivo, a aquellos usurpadores de las armas de la República y agentes de la mayor operación de narcotráfico, exportación del socialismo y promoción del fundamentalismo islámico en la historia de occidente.

No conformes con derramar la sangre joven de estudiantes universitarios, y de curtir en las cárceles el alma de nuestros patriotas, emplearon miles de ardides para encarcelar a uno de nuestros más insignes líderes nacionalistas: el General Ángel Omar Vivas Perdomo. La desfachatez socialista se volcó contra ese faro moral, hasta caer en la deshonra de torturar, cegar, y dejar inválido a un General de tercera edad que se negó a vivir tranquilo mientras sus conciudadanos sufrían la miseria roja.

¿Qué otra muestra de auténtico amor por Venezuela puede tener un soldado que cumplir con su juramento de lealtad y emplear las armas para salvar la República? Así lo hizo el heroico Capitán Juan Caguaripano Scott, comandante de la Operación David, que logró recuperar parte del parque de armas usurpado por los cubanos. Pobre de él, quién ante los ojos de un pueblo indolente y apático, sigue sufriendo monstruosas torturas y pudriéndose en las mazmorras.

Nacionalistas también se proclamaron Óscar Pérez y sus valientes, hombres y mujeres de coraje que inspiraron el despertar a tan tétrica pesadilla. Ellos, por su heroicidad nacionalista fueron masacrados sin miramientos por los condenados profetas de la miseria.

Como se evidencia, el nacionalismo se ha constituido en Venezuela como una filosofía de vida que asume el combate como la respuesta natural ante la opresión comunista. Evoca el derecho natural a la defensa, ante el yugo de miseria y muerte que hoy desangra a la Patria. A estas alturas nos resulta obvio que este estandarte que elevamos es la postura más detestada por los rojos. Tradición contra la decadencia, decencia contra la corrupción, dignidad ante la humillación, verdad frente a la infamia, civilización contra toda barbarie. ¡Por ello nos odian y nos quieren muertos!

Pero el nacionalismo no solo es de insurgentes. No todos tuvimos la vocación o la oportunidad de servir a la Patria como soldados o como policías. También estamos los estudiantes nacionalistas, los profesionales nacionalistas, los trabajadores nacionalistas, los sacerdotes nacionalistas, los empresarios nacionalistas, los comerciantes nacionalistas, las madres nacionalistas, los pensadores nacionalistas… ¡En fin! También estamos irreductibles los intelectuales que con la artillería de nuestras ideas, y con el filo de nuestros argumentos libramos la lucha contra la tiranía de Maduro y sus amos foráneos.

Renacer Nacional es uno de esos focos de pensadores valientes, que desde su conformación se ha entregado por entero a la lucha filosófica y espiritual contra los opresores. A pesar de ser un equipo cuyos integrantes han militado por años en la escena nacionalista, Renacer Nacional nace formalmente en medio de las luchas callejeras del 2014. Estudiantes y trabajadores unimos fuerzas para lograr el propósito que evidencia nuestro nombre: que nuestra fallecida Venezuela empiece a Renacer.

Nos organizamos rápidamente en todo el país bajo el estandarte de la histórica Bandera de Guerra a Muerte, en donde briosa la ondeamos en dondequiera que se erigiera una barricada en defensa de la Libertad y la Dignidad de Venezuela. Celebramos las victorias, y guardamos luto ante el sacrificio de los más bravos: acompañamos el cadáver de Bassil Dacosta aquél nefasto 12 de Febrero de 2014 en que también cayó nuestro Robert Redman.

La propaganda totalitaria pronto nos hizo blanco de sus ataques, y junto a las balas del SEBIN, la GNB y los colectivos, se abalanzaban contra nosotros una estampida de mentiras e injurias confeccionadas en los laboratorios del PSUV, el PCV y la Embajada de Cuba.

Sufrimos también la caza, la solitaria persecución de quiénes no contaban con un gran nombre en los medios que le respaldasen. Sollozamos, sí, cuando encarcelaron a nuestros cofrades tanto en el 2014 como en el 2017, pero jamás nos rendimos. Fieles a nuestros ideales de virtud clásica, patriotismo y el afán de lograr una República auténticamente nacional, proseguimos la lucha desde la clandestinidad, a sabiendas que una tiranía comunista no respetaría jamás la integridad de sus verdaderos enemigos. Mientras desfilaban con sus máscaras electorales los cómplices de siempre, nosotros seguíamos trabajando entre las sombras.

Nos tocó graduarnos, llevar el pan a la casa, seguir auxiliando al hermano en dificultades. Como nuestros queridos soldados de franela, éramos idealistas que sin quererlo iban siendo arrastrados por el torbellino bélico impuesto por la violencia roja. Sabemos que el sendero de la Libertad no es electoral,  ¿pero qué podemos hacer nosotros para asaltar al poder teniendo como únicas armas nuestros libros?

Reflexionamos y decidimos apostar por el combate intelectual y espiritual, que en lo práctico se traduce en la acción política y religiosa. Reconociéndonos como civiles, escogimos inspirar los corazones de aquellos que sí tienen las herramientas, las capacidades y las competencias para restaurar la institucionalidad republicana. Renacer Nacional se dedicó entonces, a consolidarse como un frente de lanceros de las ideas. ¡La tiranía jamás nos lo perdonó!

A pesar de que estos lanceros del siglo XXI embistieran con proclamas y ensayos en lugar de lanzas, los espías de la tiranía nos siguieron asechando. Emboscada tras emboscada, amenaza tras amenaza, nos imposibilitaban realizar en paz cosas tan sencillas como alguna conmemoración a la bandera de siete estrellas. Nada permitieron, nada perdonaron.

Por ello decidimos acercarnos a otros ciudadanos que con semejante sentimiento patrio, veían en el nacionalismo la salvación de Venezuela. Así fue como conformamos junto a los expresos políticos José Luis Santamaría y Vasco Da Costa, sacerdotes, profesionales equipos políticos varios, y representaciones de las fuerzas vidas del país; ese valeroso movimiento de movimientos, esa esperanzadora alianza política y moral llamada Movimiento Nacionalista.

Con una voz unificada, el nacionalismo empezó escucharse mucho más entre los venezolanos de bien. Emprendimos esta nueva cruzada política y espiritual por lo que denominamos la Reconquista de Venezuela, es decir, la recuperación del país y del futuro que nos fue arrebatado por las fuerzas rojas, ñángaras, comunistas, cubanas, chinas, rusas e islámicas.

Nos atrevimos como nadie a publicar lo que pensamos. De hecho, rememoramos en su tumba con toda la solemnidad posible a nuestro mártir Oscar Pérez. Denunciamos sin tapujos a los traficantes de esperanza y cómplices del chavismo que reptan en la MUD y demás grupos de sumisos al servicio del chavismo.

El pináculo de este sendero pacífico pero auténticamente disidente fue el lanzamiento de lo que denominamos Operación Reconquista, esto es, la denuncia definitiva contra el fraude electoral, a través de la campaña por la abstención. No tenemos duda de que todo soporte de la tiranía quedaría fracturado, al demostrarse que tras los números inflados que se presentarán en la próxima FALSEDAD presidencial, yacía la abstención como verdadera campeona. Las calles vacías el día del fraude, adjunto a un conteo alternativo e imparcial del número real de votantes, demostrarían al orbe que Maduro y los demás lacayos al servicio de Cuba, carecen de toda legitimidad o legalidad.

Al verse en jaque, los amos de Maduro ordenaron a sus lacayos la destrucción de toda organización auténticamente nacionalista. La represión no hizo esperarse, y entre la noche del domingo 15 y el lunes 16 de abril de 2018, huyendo de los rayos del sol justo como los malhechores que son, desaparecieron impunemente a nuestros hermanos Luis Leal, José Luis Santamaría, Pedro Urbina y Regulo Castro.

Insatisfechos ante semejante vileza, también secuestraron y desaparecieron en su casa a Vasco Da Costa, expreso de conciencia, consultor político y guía del Movimiento Nacionalista. Su captura estuvo marcada por la tortura bárbara contra su hermano Tiago Da Costa. No solo golpearon a Vasco hasta convertirle en una masa sanguinolenta, para dar con él rapiñaron hasta las ruinas a su hogar, insultaron y amenazaron a su hermana Ana María Da Costa y agredieron a su hermano Tiago, apaleando a esa víctima de un ACV. Las hienas del SEBIN y la DGCIM se deleitaron perforando las heridas del pie diabético de Tiago. Tanta maldad es indescriptible. En definitiva, esta es una cruzada entre el bien contra el mal, entre lo elevado contra lo bajo, entre lo noble y lo podrido.

Hoy sufrimos un duelo extraño. Junto a sus familiares buscamos desesperados el paradero de estos valientes, entre la esperanza de reencontrarlos con vida pero con la espantosa posibilidad de sus muertes. Son desaparecidos, no tenemos certeza ni de sus latidos, no sabemos si están muertos o están vivos, tan sólo sabemos que no están, y esa razón basta para que hagamos temblar hasta los mismos cimientos del mundo con tal de rescatarlos.

Los carceleros de la tiranía, indolentes delincuentes, se niegan a dar información más allá de acusarlos de actos que son en todo modo irrealizables por ellos. Uno de los profetas de la miseria, el narcotraficante comunista Néstor Reverol, se congració de capturar a jóvenes y viejos indefensos que no hacían otra cosa que apostar por la formación política del ciudadano venezolano. Sembró evidencias con sus mugrientas y largas uñas, para acusar de terroristas a los pocos leales que siguen preocupados por el futuro de Venezuela.

¿Quiénes son nuestros desaparecidos nacionalistas? Activistas y amantes de la libertad, profesores, pensadores, oradores y fieles a la fe, que dedicaban su tiempo al debate en las redes, conversatorios de historia, protesta contra la opresión, y la convocatoria de jornadas de oración en pro de recuperar el tan golpeado carácter espiritual del venezolano.

Las situaciones adversas nos obligan a que develemos nuestros planes. Luis Leal, administrador egresado de la UDO y principal sostén de su familia, es coautor del proyecto de nación que desde Renacer Nacional hemos trazado para Venezuela y que lleva por nombre VENEZUELA RENACE.

El Venezuela Renace más que un proyecto político, es el credo en una Venezuela heroica, digna, próspera, fuerte, grande y libre. Constituye nuestro legado para el espíritu de lo venezolano, sintetiza la misión inexorable de dotar a Venezuela de un ideal de destino en lo universal. Y justo por ser uno de sus más ardorosos defensores, Luis Leal se ahoga en ese Estigio impuesto por el comunismo, se pierde en las marismas que dividen las tierras de los vivos y de los muertos.

Junto con Luis Felipe, siguen desaparecidos personas de valía y virtud incuestionables. Vasco Da Costa ha dedicado sus 58 años de vida al combate sin cuartel contra toda forma de opresión. Sin nadie que lo pidiera, sin ganar nada a cambio, regresó a su país natal en 1998 cuando presintió en Hugo Chávez una amenaza para todos. Desde entonces se ha opuesto al proyecto soviético impuesto por Hugo Chávez y su delfín Nicolás Maduro. Lo que le ha valido ser el blanco de presidios y de torturas. De hecho, la tiranía le apresó en sus insalubres mazmorras desde el año 2014 por casi cuatro años. Detestan su amor por Dios y por la Patria, manifiestos en sus obras de piedad como ferviente católico, y en sus esfuerzos por liderar una alternativa hacia la Libertad con el Movimiento Nacionalista.

José Luis Santamaría, adalid entre los justos, es uno de los devotos más conocidos por la feligresía caraqueña. Su profundo sentido espiritual se conjuga con su amor por el país: fue uno de esos bravíos ciudadanos que arriesgó su vida en el inolvidable 11 de Abril de 2002. Incluso las cámaras captaron su pura indignación, al mostrar la sangre derramada por los paramilitares rojos. Junto a la causa de Vasco, también sufrió casi cuatro años encerrado.

Perfiles similares se manifiestan entre cada uno de los nacionalistas desaparecidos por la tiranía comunista desde el 16 de abril de 2018. Hombres de fe y de Patria, la verdadera que no es la bazofia de los comunistas, hoy son torturados por puro sadismo. Gentes cuya vida transcurría entre capillas y salones de clase, son reducidas con los peores escarmientos que la experiencia cubana conoce.

Por ello, venezolano, Renacer Nacional te pide que te unas a esta cruzada por la Reconquista de nuestra Patria: alcemos juntos nuestras voces y logremos la inmediata liberación de Luis Leal, Vasco Da Costa, José Luis Santamaría, Pedro Urbina, Regulo Castro y todos los patriotas cuyo paradero se desconoce o que siguen en gulags (campos de exterminios) por querer una Venezuela libre para tus hijos.

Reconquistemos Venezuela con la bendición de nuestro patrón Santiago el Mayor, auxiliados por las huestes celestiales bajo el mando de San Miguel Arcángel, e inspirados por la siempre amorosa madre que es nuestra Virgen de Coromoto.

No descansaremos hasta lograr el Renacer de Venezuela, así la cárcel, el exilio o la tumba se interpongan. Estaremos los defensores de nuestra Tierra de Gracia en todo el orbe dispuestos al triunfo definitivo de la decencia contra la barbarie.

Reafirmamos nuestra vocación política y espiritual, continuaremos este apostolado de fe y convicción por una República Nacional, respetuosa de la tradición y anhelante de futuro. Con la pronta publicación del Venezuela Renace marcaremos un antes y un después en la historia contemporánea. ¡Venezuela renacerá!

RECONQUISTA O LUCEROS

AB INTEGRO NASCITUR ORDO

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