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Cerca de 30 niños del hospital J.M. de los Ríos no tienen acceso a trasplante de riñón

La farmacia del pediátrico tiene fallas en el suministro de drogas inmunosupresoras para la inducción, mantenimiento y rescate de los pacientes con injertos. La escasez de medicinas ha obstaculizado el funcionamiento del programa de procura y trasplante de órganos del Ministerio de Salud

La suspensión temporal de la procura y trasplante de donantes cadavérico, el pasado mes de mayo, por parte de la Fundación Venezolana de Donaciones y Trasplantes de Órganos, Tejidos y Células (Fundavene), ente que depende del Ministerio de Salud, ha dejado a la deriva a cerca de 30 niños evaluados en el hospital J.M. de los Ríos que podrían ingresar en una lista de espera y convertirse en candidatos para recibir un trasplante de riñón. Transcurridos nueve meses de la decisión, aún no hay respuesta sobre la reapertura del programa.

La incertidumbre despertó la preocupación de los coordinadores de los seis centros de trasplante que hay en el país, que exigen al Ministerio de Salud establecer una ruta para que los cerca de 3.500 pacientes con insuficiencia renal, entre ellos infantes, que calcula la Organización Nacional de Trasplante de Venezuela (Ontv), se les pueda realizar un sustitución de riñón.

El cierre de la procura de órganos somete a los infantes a permanecer en diálisis para eliminar las toxinas de organismo, a pesar de que especialistas en nefrología señalan que el trasplante es la alternativa terapéutica más eficaz para garantizar la vida del paciente renal y que cerca de 40 % de los niños que cumplen con requisitos para cirugía pueden ser trasplantados. En el pediátrico, hay 22 niños que se dializan en el servicio de hemodiálisis que no han ingresado a una lista de espera para trasplante, pero que siguen siendo evaluados. A otros diez infantes les depuran su sangre en centros satélites.

El programa de procura y trasplante de órganos y tejidos fue ejecutado con éxito por la Organización Nacional de Trasplante de Venezuela, bajo la supervisión del Ministerio de Salud, hasta mediados de julio de 2013. Solo hasta 2012, el país había logrado recibir una tasa de 4,5 de donantes por millón de habitantes. Con la creación de Fundavene en 2014, el spot fue asumido por el despacho ministerial y, desde ese momento, la recepción de órganos —riñones, córnea y células— comenzó a caer hasta ubicarse en 2016 por debajo de 0,5 donantes por millón de habitantes.

En el hospital J.M. de los Ríos solo se realizó un trasplante de riñón en 2017, en comparación con los cuatro injertos que hicieron en 2016, luego de la reapertura del programa de procura que ejecutó la exministra de Salud, Luisana Melo. Tras evidenciar el bajo desempeño de Fundavene entre 2014 y 2015, el Ministerio de Salud decidió hacer una intervención de la junta directiva del ente para reestructurarlo y reabrir el sistema de procura y trasplante. Las debilidades, básicamente, son atribuidas al poco presupuesto que recibe el programa del Ministerio de Salud y la ausencia de campañas educativas sobre el acto de donación voluntaria y lo que establece la Ley de Donación y Trasplante de Órganos, Tejidos y Células, promulgada en 2013.

La decisión de Fundavene de paralizar la procura de órganos el 29 de mayo de 2017 obedeció a las dificultades actuales que existen para acceder de forma oportuna y constante a drogas inmunosupresoras para la inducción, mantenimiento y rescate de pacientes renales en el Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (Ivss), ente que suministra a las farmacias de alto costo los tratamientos gratis a los pacientes trasplantados. Por esta preocupación, las autoridades de Fundavene solicitaron una audiencia con el ministro de Salud, Luis López, para evaluar la crisis que atravesaba el programa de trasplante, pero nunca fueron recibidas. Tras esa petición, el Ministerio de Salud ejecutó una nueva intervención de la junta del organismo que, desde el 4 de octubre de 2017, está a cargo de Rosa Aura George.

A George le llegó a su despacho una comunicación, fechada el 20 de noviembre y firmada por los coordinadores de los seis centros de trasplantes del país, en la que se exige información sobre los planes que tiene el Ministerio de Salud para restablecer el programa de procura de órganos donados por fallecidos en Venezuela y solventar las fallas en la dotación de medicinas. No han recibido respuestas. El Pitazo intentó comunicarse con las autoridades de Fundavene sin éxito.

“Nosotros pudimos hacer este año un solo trasplante en el hospital con su infraestructura, a pesar del déficit, pero sin inmunosupresores; es una irresponsabilidad asumir un proceso ¿Cómo le garantizas la vida del paciente y la estabilidad del órgano?”, comentó una nefróloga del hospital J.M. de los Ríos, quien prefirió reservar su identidad para evitar represalias con el actual director del pediátrico y viceministro de Hospitales del Ministerio de Salud, Exavier Campos.

Médicos del J.M. de los Ríos coinciden en que la crisis con la dotación de medicinas es crítica. En la farmacia de la institución no hay suministro constante de medicinas antirechazos. No se consiguen medicinas como cell – cept, myfortic, ciclosforinas ni prednisona. Las medicinas que han obtenido son producto de donaciones que hacen ONG nacionales y otras organizaciones del extranjero.

El panorama sobre las dificultades para obtener inmunosupresores en el país es general. La Coalición de Organizaciones del Derecho a la Salud y la Vida (Codevida) asegura que cerca de 35.000 pacientes trasplantados no tienen acceso a medicinas para mantener sus órganos. Incluso, denunciaron que la última dotación que anunció el Seguro Social fue incompleta e insuficiente.

El registro de muertes de pacientes trasplantados por no tener acceso a medicinas motivaron a los representantes de la ONG venezolana a acudir a la mesa de negociación entre el Gobierno y la oposición, que inició a principios de diciembre en República Dominicana, para insistir en la discusión de la aprobación de la cooperación internacional para solventar los estragos que ha dejado la escasez de medicamentos en el país. Sin embargo, aún no ha habido acuerdos sobre esta materia.

La petición de declarar la crisis humanitaria en el país y exigir ayuda internacional también fue secundada por los especialistas que se congregan en la Sociedad Venezolana de Nefrología, quienes alertaron sobre las dificultades que atravesaban los principales centros de hemodiálisis por la carencia de insumos y medicinas.

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