Carlos Kauffman, del maletín de Antonini al campeonato de Ferrari

Casos de Corrupción
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Carlos Eduardo Kauffmann, el empresario venezolano detenido en 2007 en Estados Unidos por estar involucrado en el “escándalo del maletín” de Guido Antonini Wilson, es nueve años después el nuevo campeón campeón mundial la serie Ferrari 458 Challenge.

Kauffman es dueño de Industrias Venoco, empresa que adquirió por 30 millones de dólares, salió en libertad a principios de 2009 luego de estar 13 meses detenido en Miami por este escándalo. El caso estalló en 2007 tras la detención del venezolano Antonini Wilson en Argentina con una valija con 800.000 dólares en efectivo que supuestamente iba destinada a financiar a la campaña presidencial de la exmandataria Cristina Fernández.

Este empresario -de 44 años- salió en libertad antes de cumplir condena después de haber sido uno de los testigos que más colaboró con la fiscalía estadounidense en el juicio que se siguió a su socio Franklin Durán, detenido en Miami junto a Antonini, acusados de ser agentes encubiertos del gobierno venezolanos.

Durante el proceso contra su socio, Kauffmann, se declaró culpable y proporcionó datos sobre negocios millonarios e ilícitos entre él, Durán y gobernadores, militares de la Guardia Nacional, ministros y otros 30 funcionarios del gobierno de Hugo Chávez.

Chávez negó que los detenidos fueran agentes de su gobierno y atribuyó el escándalo a una “maniobra” de Washington.

Al cumplir 13 de los 15 meses de condena, Kaufmmann fue puesto en libertad por buena conducta y no volvió a Venezuela.

Kauffmann y Durán, al igual que Moisés Maiónica y Rodolfo Wanseele -otros vinculados al caso- fueron detenidos el 11 de diciembre de 2007 en Miami. Los cuatro fueron acusados de intentar persuadir a Guido Antonini Wilson para que no mencionara detalles sobre la procedencia y el destino de la maleta que le fue incautada en Buenos Aires el 4 de agosto del mismo año.

La oposición venezolana sostuvo en ese entonces que el dinero provenía de fondos públicos manejados por Chávez para financiar a su aliada Fernández en Argentina.

Carlos Eduardo Kauffmann es nieto del importador de Ferrari para Venezuela desde los años cincuenta hasta los noventa y regresó a las pistas esta temporada luego de permanecer alejado dos años.

Hace 5 años, Carlos Kauffmann formó parte del grupo que quiso adquirir, a la familia Passariello, la entidad de ahorro y préstamo Banplus, según informó en su momento el diario El Nacional .

Después de dar una opción de compra para hacer los estudios de factibilidad del negocio, sus asesores se dieron cuenta de que los balances de la compañía demostraban que la institución no estaba en la mejor situación financiera, aseguró una fuente citada por el diario.

Banplus no devolvió el dinero consignado y comenzó un litigio que se resolvió en julio de 2006. Los demandantes solicitaron desde octubre de 2004 que se declarara sin lugar una solicitud de avocamiento contra los dueños del banco: Remo, Rosalía, Carmen, Nilda, Julio César y Remo Alejandro Pasariello Goeldin. Una sentencia de la magistrada Yolanda Jaimes extinguió la causa porque las partes pasaron más de un año sin ejecutar ningún acto.

Hábil con los negocios, Kauffmann también tiene la agilidad de manejar autos de carrera y pilotar aeronaves. Junto a Guido Alejandro Antonini y su socio Franklin Durán Guerrero corrieron en el mes de mayo de 2007 el rally Gumball, celebrado en Rumania.

El pacto entre Carlos Kauffman y el FBI

Carlos Kauffman se declaró culpable, en el Caso Antonini, hace unos días. Hoy las crónicas de los diarios Clarín y La Nación aportan más datos del caso y revelan detalles de su acuerdo con la Fiscalía y el FBI.

Ana Barón relata en Clarín, cómo fue la audiencia judicial de Kauffman:

¿Jura decir la verdad toda la verdad y nada más que la verdad?“, se le preguntó. “Sí, juro”, dijo levantando su mano derecha.

A continuación, Carlos Kauffman confesó estar involucrado en la conspiración que, según reconoció, fue ordenada y planeada por “funcionarios del gobierno de Venezuela para encubrir el origen y el destino” de los 800.000 dólares que Antonini Wilson intentó ingresar en la Argentina el 4 de agosto.

Una fuente dijo a Clarín que la confesión de Kauffman tomó totalmente por sorpresa a su socio, amigo y ex compañero de carreras de autos que también está preso Franklin Durán y ahora pensaría en colaborar.

Si eso se confirma, la posibilidad de que el cuarto detenido en este caso, el uruguayo Rodolfo Wanseele Pacielo, también se declare culpable aumenta las chances de que al final no haya un juicio. Si bien todo esto todavía es hipotético, no hay duda que con el giro de Kauffman el fiscal Tom Mulvihill tiene todavía más pruebas para condenar a Durán y a Paciello. La desgrabación de la confesión que Kauffman hizo durante una audiencia presidida por la jueza federal de Miami Joan Lenard el viernes , y a la que Clarín tuvo acceso ayer, aporta algunos elementos nuevos.

Kauffman reconoce haber participado en la reunión que tuvo lugar el 23 de agosto en el Jackson Steakhouse de Fort Lauderdale, Florida, a la que asistieron también Moisés Maionica, Franklin Durán y otro individuo que todavía no ha sido identificado.

En esa reunión Durán le revela a Antonini haber hablado con un alto funcionario de la Disip (inteligencia venezolana) y otro del Ministerio de Justicia de Venezuela sobre los fondos confiscados. Durán también le dice que si dice que el dinero no era suyo las autoridades de un gobierno extranjero lo perseguirán.

Sin embargo, durante la audiencia del viernes Kauffman aclaró que él no estaba presente en el momento en que Durán le dijo a Antonini todo eso. El llegó después. Más aún: si bien al principio se dijo que durante esa reunión Kauffman había amenazado a los hijos de Antonini, ahora lo negó.

De todas maneras, Kauffman estaba al tanto de la relación que había entre los acusados y el gobierno de Venezuela porque Durán lo mantenía informado. Según su confesión, Durán le dijo que le iba a dar a Antonini documentos para que pudiera encubrir la fuente del dinero incautado en Buenos Aires y que había estado en continuo contacto con un alto funcionario del Ministerio de Justicia sobre el progreso que estaban haciendo en el intento del encubrimiento.

Así las cosas, todo indica que Kauffman tiene suficiente material como para probar que Durán, su amigo y compañero de carreras de autos, es tan culpable como lo es él. Según el acuerdo que selló con la fiscalía, a cambio de que le reduzcan la sentencia y le suspendan uno de los cargos que pesaban en su contra, Kauffman se ha comprometido a traicionar a su amigo testificando ante el juez.

Por su parte La Nación, en crónica de Hugo Alconada, aporta algunos detalles adicionales:

De pie, a unos 4 metros del estrado de la jueza Joan Lenard, Carlos Kauffmann dio el paso que terminó de cambiarle la vida para siempre. De empresario petrolero multimillonario ya había mutado en acusado de actuar como agente encubierto de Venezuela en Estados Unidos para apretar a Guido Alejandro Antonini Wilson. Y ante el estrado de la Corte Federal de Miami convirtió la sospecha criminal en certeza.

-¿Entiende el cargo en su contra? ,le preguntó la jueza Lenard.

-Sí, su Señoría.

-¿Admite o no los hechos como fueron expresados por la Fiscalía?

-Los admito.

-¿Tiene algo que borrar o corregir de esa acusación?

-No.

Minutos antes, el fiscal federal Thomas Mulvihill se había explayado durante varios minutos, según consta en la transcripción de la audiencia que ayer obtuvo LA NACION, para detallar su papel en la operatoria montada en Estados Unidos por el gobierno de Venezuela. ¿El objetivo? Ocultar el origen y destino de los US$ 800.000 hallados en el aeroparque Jorge Newbery, en la madrugada del 4 de agosto.

Mulvihill no investiga la maleta en sí, ni de dónde venía o para quién era, aun cuando otro acusado, el ex socio de Antonini y de Kauffmann, Franklin Durán, fue grabado por la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) afirmando que los US$ 800.000 eran para la campaña presidencial de Cristina Fernández de Kirchner.

La labor del fiscal se limita a enviar a la cárcel a los cuatro acusados de actuar de manera clandestina como emisarios de un gobierno extranjero en Estados Unidos. Para eso, durante la audiencia de Kauffmann reiteró que si los fines de Kauffmann y los otros tres eran lícitos, debían registrarse ante el Departamento de Justicia. Si no, las leyes penales los equiparan a espías.

La jueza lo miró a Kauffmann e insistió:

-¿Cómo quiere declararse al cargo? ¿Culpable o no culpable?

-Culpable.

-¿Se declara culpable porque lo es?

-Soy culpable.

-¿Comprende que la pena máxima posible por la figura penal por la que se declara culpable es de 5 años de prisión?

-Sí, Su Señoría.

Además de Mulvihill, en la audiencia se encontraban el abogado especializado en contrainteligencia del Departamento de Justicia, Clifford Rones, y tres agentes del FBI involucrados en el caso, Michael Lasiewicki, Ryan Young y Chris Wallingsford. También, los dos abogados de Kauffmann, Jack Denaro y Michael Schuster.

-¿Es su declaración de culpabilidad libre y voluntaria? , continuó la jueza, dirigiéndose a Kauffmann.

-Sí, Su Señoría.

-¿Alguien lo ha amenazado o forzado o coaccionado?

-No, Su Señoría.

-Más allá de las concesiones hechas en el acuerdo de culpabilidad, ¿alguien le ha hecho alguna otra para convencerlo de que se declare culpable?

-No, Su Señoría.

-¿Está conforme con sus abogados?

-Mucho, Su Señoría.

Kauffmann lleva detenido 12 semanas en una celda individual, bajo un régimen que limita al mínimo los horarios de visita y los contactos con el mundo exterior, aun cuando la Alcaldía Federal se erige en pleno centro de Miami. Durante esos casi tres meses, su mujer, María Gabriela Jiménez, dio a luz a su tercer hijo. El futuro de su familia se convirtió en una clave de su negociación con la Fiscalía.

A diferencia del otro detenido que se declaró culpable, Moisés Maionica, al que Estados Unidos le daría una visa “S” de residente no permanente -por lo que jamás será deportado a Venezuela-, Kauffmann negoció una cláusula algo diferente con el FBI. Tampoco él o su familia serán “removidos” a su país de origen; además, logró que “el Departamento de Justicia no objetará su reubicación en cualquier país” que los acepte.

A cambio, el otrora poderoso empresario de notables vínculos con el poder chavista deberá colaborar con el FBI, aportar documentos y, si así lo dispone el fiscal Mulvihill, testificar en contra de los dos que siguen defendiendo su inocencia, Durán y el uruguayo Rodolfo Wanseele Paciello.

La Nación destaca también que la confesión de Kauffman supone un fuerte revés para Franklyn Durán y Wanselee Paciello, los otros detenidos en el caso.

Por su parte, El Universal revela que, del proceso, aparece implicado un nuevo funcionario del Gobierno venezolano aparece implicado por la justicia estadounidense en el caso del maletín, esta vez se trata del viceministro de Justicia.

A través de un documento en el que la Corte del Distrito Sur de Florida desestima una solicitud de nueva audiencia de presentación para Franklin Durán, la jueza Joan Lenard señala que “La Fiscalía posee grabaciones en la que el acusado -Durán- en numerosas ocasiones se puso en contacto con con el jefe de la Disip y con el viceministro de Justicia de Venezuela, en referencia a los 800 mil dólares”.

Con información de: El Estímulo

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