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Bariven y Citgo compraron repuestos con sobreprecio

Los inventarios de Pdvsa están agotados por la baja producción de combustibles y por lo tanto, el llenado de gasoil de la flota de unidades que surten gasolina a todo el país, se retarda. 

Secretario del Sindicato de Profesionales y Técnicos de la Federación de Trabajadores Petroleros de Venezuela, Iván Freites, declaró que “no hay gasoil suficiente” para las gandolas que distribuyen combustible.

De 2100 unidades, solo hay 1400 funcionando. El resto no tiene repuestos que le hacen falta.  Además, la baja refinación tiene en fase de emergencia la producción de combustibles como es el caso de las plantas de Puerto La Cruz y El Palito. Mientras, el Centro Refinador de Paraguaná con las plantas de Amuay y Cardón recibe gasolina importada para cubrir la demanda nacional.

Esto sería consecuencia del  manejo inadecuado del Centro Refinador Paraguaná (CRP), responsable de la producción de las refinerías Amuay y Punta Cardón, cuya capacidad productiva (956 MBD), representa 74 % de la capacidad instalada en Venezuela. Según señaló El Pitazo, una de las problemáticas que esto ha generado es además de la falta de gasolina, la escasez de bombonas de gas y  de aceite lubricante. Datos recogidos por dicho portal web, reveló que existen 451 equipos del Centro Refinador Paraguaná paralizados por fallas en las procuras y retardos en las entregas de repuestos, que han sido adquiridos con sobreprecios a través de un convenio con Citgo.

Un  informe  de auditoría interna detalló que Pdvsa Bariven S.A.  estableció en 2014 un fondo revolvente con Citgo  para la procura de los equipos rotativos necesarios para garantizar la continuidad operacional de Amuay y Cardón. El convenio se basaba en reservar un porcentaje de la factura de los cargamentos de crudo enviados mensualmente a Citgo, y con este dinero adquirir y enviar a Venezuela los materiales importados, indica la investigación realizada César Batiz y Johanna Osorio.

Dicho documento develó las irregularidades que se presentaron con  la adquisición de piezas necesarias para la reparación rápida de equipos en el complejo refinador de Pdvsa, donde  la producción está en menos de la mitad de la capacidad. El fondo revolvente se convirtió  en una opción “legal” y discreta para presupuestar y adquirir con sobreprecio repuestos para equipos rotativos por costos que superan su precio regular, según un histórico de compras de Pdvsa y la validación.

Es así entonces como  desde 2014 Citgo dispuso de 759.351 dólares provenientes del fondo revolvente para pedidos colocados a proveedores no exclusivos “multiportafolio”, es decir, empresas de maletín. Esto no es todo,  el histórico de compras estimaba que la adquisición de dichos materiales tendría un costo de 355.818 dólares. Esto deja un sobreprecio de 403.533 dólares, equivalentes a 113 % ante un total estimado.

A mediados de noviembre,  el presidente de Citgo, José Ángel Pereira Ruimwyk, y otros cinco directivos de esa empresa, la mayor filial de Pdvsa, fueron arrestados bajo la acusación de corrupción.

Los acusados firmaron contratos que “comprometían el patrimonio nacional y el futuro de esta importante filial (…) sin contar con el beneplácito del Ejecutivo Nacional”, explicó en aquel entonces el Fiscal General de la República designado por la Asamblea Nacional Constituyente, Tarek William Saab. Los otros aprehendidos, que se desempeñaban como vicepresidentes de Citgo, son Tomeu Vadell, Alirio Zambrano, Jorge Toledo, Gustavo Cárdenas y José Luis Zambrano.

Los seis fueron procesados por los delitos de peculado doloso propio, concierto de funcionario público con contratista, legitimación de capitales y asociación ilícita.

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