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Conozca la verdad sobre Banorte y sus créditos “chimbos”

Una triangulación que involucró a bancos, empresas fantasmas y compañías de ex accionistas de Banorte, así como casas de bolsa, fue empleada por ex directivos de esta entidad bancaria para pagar deuda y hacer depósitos en el extranjero.

En julio de 2008, José Zambrano Lucero compró Banorte por $52 millones. El vendedor, su antiguo jefe en Interbank y Banco Canarias, y actual dueño de Seguros Nuevo Mundo, Carlos Gill Ramírez, recibió ese dinero, pero la transacción entre los dos empresarios generó dudas.
La Superintendencia de Bancos (Sudeban) objetó el traspaso de acciones y nunca permitió que Zambrano tomara la presidencia oficialmente, mientras que la Oficina Nacional Antidrogas (ONA) preguntó por el origen de los fondos utilizados por el nuevo propietario y solicitó a los órganos de inteligencia investigar.

Esa interrogante abrió una puerta que no ha sido cerrada ocho meses después de la intervención del banco, que hoy forma parte del Bicentenario, sobre todo después de que la ONA encontró en los archivos de la entidad documentos que demostraban la entrega de al menos 136 créditos por BsF 865 millones entre 2006 y 2009, a empresas y personas que tuvieron acceso a empréstitos que iban desde BsF 8 millones 800 hasta BsF 20 mil 265, tal como lo publicó Últimas Noticias el 18 de abril de este año (Con empresas fantasmas guisaron a Banorte).

El documento entregado a ÚN por fuentes cercanas a la ONA y verificado con personas que vieron puertas adentro las operaciones que se realizaron, revela que los créditos entregados por Banorte formaron parte de una triangulación financiera para que Zambrano pagara un préstamo de $54 millones de los cuales tomó $52 millones que entregó a Gill Ramírez.

ÚN trató de entrevistar a ambos, pero Zambrano se encuentra entre Miami y Nueva York, y no responde al teléfono; y Gill Ramírez está de viaje. Ninguno de los dos tiene una orden de detención de los órganos jurisdiccionales del país.

El origen. Zambrano, empresario nacido en Barcelona (Anz), hijo de un ex empleado del Ministerio de Hacienda y quien en 1998 fue electo diputado suplente por Proyecto Venezuela, había comprado en 2007 Seguros Bancentro a Gill Ramírez, luego de intentar adquirir el banco Bolívar que estaba, entonces, en manos de Eligio Cedeño, a quien también tuvo que pagarle una hipoteca por más BsF 5 millones en agosto de 2008, según documento tribunalicio.

El hombre de negocios no se detuvo allí. Su nuevo gran salto fue adquirir Banorte, para lo cual contó el apoyo de otros banqueros.

“Julio Herrera Velutini, propietario de Banco de Desarrollo del Microempresario -que después pasó a llamarse Banco Real- y de Helms Bank, le prestó los $54 millones. Con este monto se creó un fideicomiso en el GP Morgan de Nueva York y en el Julius Bank usando al Banco Espíritu Santo de Miami como caja. Ese dinero lo utilizó Gill Ramírez para cobrar la deuda por el banco, quien a su vez tenía la autorización de los otros accionistas para realizar toda la transacción”, asegura la fuente cercana a Banorte.

ÚN trató de contactar a Herrera Velutini quien se encuentra fuera del país, a través de la agencia de comunicación que llevaba la cuenta de los bancos que pertenecían a este empresario, pero no se recibió respuesta del banquero.

“Los documentos sobre esa transacción y creación del fideicomiso están fuera del país. No dejaron huella. Sólo la Fiscalía podría pedirlos”, afirma la fuente.

Para pagar el empréstito depositado en el fideicomiso se utilizó la figura de empresa como Distribuidora Sol del Llano, Agropecuaria Terrasol, Grupo Agrícola Almes 2021, Distribuidora Agroven 2021, Grupos Los Llaneros 2011, Restaurante L’Alsasse y Sastrería El Lord Inglés, que resultaron ser compañías fantasmas, con direcciones inexistentes y con al menos siete de 14 propietarios con identidad usurpada, según verificó ÚN.

Pero también usaron empresas operativas como Nikai, Europa Car’s Center, Hyun Bar Motors y Nakai Motors, ubicadas en Barquisimeto y todas pertenecientes al Grupo RR, propiedad de Ramón Rodríguez Gutiérrez, presidente además de Seguros Ávila -donde es copropietario Gill Ramírez, según documento en el Registro Mercantil 2° de Caracas- y ex accionista de Banorte. Las cuatro recibieron créditos el mismo día, el 18 de noviembre de 2008, por montos entre BsF 5 millones 900 mil y BsF 6 millones.

“En realidad fueron BsF mil 200 millones los que entregaron directivos de Banorte en autocréditos”, comentó la fuente cercana a la entidad. Contó que desde 2007, cuando aún Gill Ramírez era el presidente, se realizaban ese tipo de operaciones utilizando para ello recursos provenientes de instituciones como gobernaciones, alcaldías y otros entes del Estado. En septiembre de 2009, según Sudeban, 64% de los depósitos que tenía Banorte provenían del sector público.

“Las presuntas compañías reanudaban los créditos pagando los intereses. Eso lo hacían con recursos que el mismo Banorte depositaba en otro banco, una segunda entidad que a su vez expedía cheques pagaderos a las empresas, las cuales finalmente llevaban la plata a Banorte. Por otro lado, el grueso del crédito cedido a las mismas empresas salía a través de casas de bolsa a cuentas en el exterior pertenecientes a Zambrano”, puntualizó la figura que trabajó con este banquero.

Muestras. Para entregar los créditos chimbos, también utilizaron personas, como empleados o ex empleados de las empresas de los accionistas de Banorte.

En la información aportada por la ONA y que verificó ÚN con el cruce de dos bases de datos disponibles al público (Lista Maisanta y Seguro Social), se encuentra otro nombre que se relaciona con las empresas de Rodríguez Gutiérrez, con quien tratamos de comunicarnos a través del coreo electrónico que aparece en la página web del Grupo RR.

Douglas Castillo Torrealba recibió un crédito el 25 de noviembre de 2008, por BsF 5 millones. De acuerdo con el expediente de un tribunal de Barquisimeto, en 2003 el ciudadano trabajaba para la empresa Hyuan Motors, del Grupo RR, en la cual es accionista también Gill Ramírez.

Por su parte, Juan Carlos Gutiérrez Liendo, según el Seguro Social, trabaja en Zuma Seguros en Valencia, una de las compañías de José Zambrano que no fue tomada por el Gobierno tras el proceso de intervención de Banorte, como sí ocurrió con los bienes de otros banqueros.

Gutiérrez Liendo recibió el 11 de marzo de 2009 un crédito por BsF 5,8 millones.

Otro caso que destaca es el de Joes Wilfredo Gutiérrez Rodríguez que, de acuerdo con el Seguro Social, labora en la empresa Songxi Motors. Él obtuvo un préstamo de BsF 5 millones el 1° de diciembre de 2008, y la empresa en la cual trabaja el 19 de noviembre del mismo año, BsF 6 millones.

Dentro de la lista de la ONA, sólo Arlety Rumbo Rodríguez, una empresaria del sector automotriz aparece con un crédito por BsF 4,9 millones totalmente cancelado.

En abril de este año, ÚN la contactó telefónicamente y por Facebook. No quiso hablar ni del préstamo, ni tampoco si conocía a Gutiérrez Liendo, quien aparecía como su amigo en la red social. Ambos decidieron borrar sus nombres para no figurar.

Fuera de Barquisimeto, en Caracas, está José David Brito Rodríguez, un abogado que recibió BsF 5,4 millones en crédito el 25 de noviembre de 2008. Vive en Parque Central, donde ÚN lo fue a buscar sin poderlo encontrar. Fuentes allegadas a él aseguraron que Bicentenario, que absorbió a Banorte, lo llamó para que pagara los préstamos, a riesgo de perder sus empresas.

En diciembre, Sudeban nombró a Mireya Pantoja Altuve como interventora de Banorte. La funcionara, que ha participado en otros procedimientos de este tipo en bancos y seguros, pasó luego a formar parte de la directiva del Bicentenario, donde estuvo hasta hace dos meses, pues fue sustituida por Máximo Rojas.

Pesquisas. Quienes también andan en búsqueda de respuesta son las personas que aparecen como propietarios de las empresas fantasmas con las que guisaron a Banorte. Al menos, seis de los siete ciudadanos contactados por ÚN, luego de la publicación del reportaje del 19 de abril, acudieron a la Fiscalía a denunciar el uso de sus nombres para recibir empréstitos que nunca solicitaron ni recibieron.

Las fiscalías 10, 54 y la 76 Anticorrupción de Caracas han abierto tres investigaciones, mientras que una de las personas espera asignación del fiscal tras colocar la denuncia en la oficina de Atención a la Víctima del Ministerio Público.

Por su parte, la Brigada Contra la Delincuencia Organizada del Cuerpo de Investigaciones Científicas Penales y Criminalísticas inició hace un mes las pesquisas tras recibir la solicitud de la Fiscalía 54.

La Fiscalía 10 y la Brigada Contral la Delincuencia Organizada llamaron al redactor de la nota a colaborar con la investigación por usurpación de la identidad de las víctimas, por lo cual fueron remitidos a los reportajes publicados.

Con información de: Noticias Candela

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