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¡AL DESCUBIERTO! La vida secreta de la ex funcionaria de Bandes [FOTOS+VIDEO]

María de los Angeles González de Hernández, ex vicepresidente del Banco de Desarrollo Económico y Social (Bandes), una entidad creada por Chávez, pasó de chavista militante y operadora de la corrupción, a colaboradora de la justicia norteamericana. Después de ser encarcelada, enjuiciada y condenada por recibir sobornos, ahora lleva una vida lejos de la publicidad en un pudiente sector de Miami. El nivel de vida que lleva ella y su familia cercana está levantando sospechas de que no dijo todo lo que sabía y tenía. Investigadores federales están de nuevo tras la mira de una ex convicta que estuvo muy vinculada a operadores como Alejandro Andrade y Leonardo González Dellán.

Fue apresada en 2013 a su llegada a Miami en un vuelo desde Caracas para asistir al cumpleaños de su único hijo, y posteriormente presentada ante un juez federal en Nueva York. Se declaró culpable de recibir millones de dólares en sobornos para favorecer transacciones vinculadas a Bandes, y decidió colaborar en las pesquisas. Fue sentenciada a 4 años, y la juez del Distrito Sur de Manhattan, Denis Cote, le impuso una multa de $5 millones, el estimado de las ganancias que obtuvo producto del esquema de corrupción.

La cooperación de María de los Angeles rindió frutos. Operadores vinculados a la firma neoyorquina Direct Access Partners, que participó en el esquema de cojrrupción, fueron encausados. Entre ellos los directos de la firma Benito Chinea y Joseph DeMeneses. La fiscalía concluyó que a través de negocios entre Direct Access Partners y Bandes, los implicados generaron más de $60 millones en ganancias.

González de Hernández, dijeron los fiscales, no sólo cobró ella sino que pagó parte del dinero a otro empleado de Bandes involucrado en el plan, que las autoridades no pudieron encausar.

Para su fortuna, la ex vicepresidenta de Bandes, mujer de confianza del ex Tesorero Nacional de Venezuela, Alejandro Andrade, y del ex presidente del Banco Industrial de Venezuela, Leonardo González Dellán, obtuvo una reducción de su condena gracias al perdón otorgado por la jueza federal, en virtud de su cooperación.

Foto: Archivo

Cuando salió de prisión, la ex funcionaria de Bandes decidió dar un giro radical a su vida. Ya no más “revolución bonita” ni la Venezuela camino al abismo de Nicolás Maduro. Se instaló en una de las propiedades que posee en el condado de Miami-Dade, una casa de $2 millones en el exclusivo barrio de Coconut Grove. Junto a su hijo Jorge Alejandro Hernández González, comenzó a vivir su propia versión del sueño americano.

Según personas que la conocieron mientras se desempeñó como funcionaria del chavismo en diversos cargos, no era una mujer particularmente ostentosa. Vivía en un apartamento en Los Naranjos, en la capital venezolana. Mantuvo total discreción de sus actividades “paralelas”, y cultivó sus relaciones con importantes comerciantes venezolanos.

Esto le permitió acumular una fortuna personal considerable. Según fuentes e investiagaciones actualmente en curso, la ex vicepresidente de Bandes podría tener un networth personal de unos $70 millones. Su actual estilo de vida, según estas fuentes, es una de las pistas visibles de que en su nueva etapa de ex convicta, María de los Angeles no se va por las ramas en materia de gastos y comodidades.

De funcionaria pública a millonaria

María de los Ángeles González de Hernández es una abogada que estuvo al frente del área de Fideicomisos del Banco Industrial de Venezuela (BIV) por dos años, bajo la administración de Leonardo González Dellán, quien la consideraba una “protegida”. En 2001 pasó al Bandes, organismo donde transcurrió la mayor parte de su Carrera oficialista. En 2008 fue nombrada vicepresidenta de Finanzas de Bandes por el entonces ministro de Finanzas, Rafael Isea, quien la puso también a ocupar esa posición en el Banco de Fomento Regional Los Andes (Banfoandes). González también trabajó tres meses en Bandes Uruguay, uno de los bancos mediante el cual Hugo Chávez envió fondos para proyectos conjuntos con Montevideo, que generaron numerosas denuncias de corrupción.

Mientras dirigía las finanzas de Bandes, María de los Angeles constituyó una empresa sin sede física, de nombre Cartagena Internacional Inc, con la que abrió cinco cuentas en un banco suizo en tan sólo dos días. En una de estas cuentas depositó $5 millones, una cifra absolutamente injustificable para una funcionaria pública con ingresos oficiales limitados. Según fuentes familiarizadas con esta operación, estos fondos los obtuvo como producto de un esquema irregular de negocios, en el que vendió bonos del banco a precios por debajo del mercado, y luego los volvía a comprar a mayor precio.

En 2013 su nombre saltó a la palestra pública por el escándalo en la cual se vio involucrada en Estados Unidos. El 3 de mayo fue detenida a su salida del avión de American Airlines en el Aeropuerto Internacional de Miami, acusada de violar la Ley de Prácticas Corruptas en el Extranjero (FCPA), al haber aceptado sobornos para favorecer con la venta de bonos de la deuda pública venezolana a unos agentes financieros de Estados Unidos.

De estas irregularidades también resultó implicado Alejandro Andrade, quien para ese momento ocupaba la presidencia de Bandes. Andrade también resultó mencionado en otros escándalos similiares, como la asignación de bonos para favorecer inversionistas y banqueros como Francisco Illaramendi, un venezolano que operaba transacciones financieras no reguladas desde Connecticut y que fue condenado a 13 años de cárcel por fraude mediante un esquema Ponzi.

Junto a la exfuncionaria del Bandes también fueron arrestados dos empleados de un corredor-intermediario estadounidense, según una amplia investigación multiagencias dirigida por Mythili Raman, fiscal general auxiliar en funciones de la División Penal del Departamento de Justicia; Preet Bharara, Fiscal del Distrito Sur de Nueva York, y George Venizelos, director auxiliar a cargo de la oficina del FBI en Nueva York.

De acuerdo a la acusación penal, Tomás Alberto Clarke Bethancourt y José Alejandro Hurtado —empleados del corredor-intermediario Direct Access Partners con sede en Nueva York—se confabularon para pagar de confabular para pagarle sobornos a María de los Angeles a cambio de que ella encauzara el negocio de corretaje bancario del Bandes al corredor-intermediario.

Documentos presentados en el tribunal federal de Manhattan, revelaron que Clarke y Hurtado trabajaban o estaban asociados con un corredor-intermediario no identificado,         que operaba desde Nueva York y Miami, donde mantenía oficinas. Dicho corridor había establecido en 2008 una firma llamada Global Markets Group (GMG), en la que participaba Clarke y al que luego se sumó Hurtado. GMG ofrecía servicios de inversión de ingreso fijo a clientes institucionales. Entre estos clientes figuró el Bandes, del cual María de los Ángeles González de Hernández era una alta funcionaria, encargada de supervisar las actividades de corretaje en el extranjero.

Las indagaciones precisaron que la entonces funcionaria de Bandes comerció con bonos y otros valores del banco, a su más entera discresión, por intermedio del corredor-intermediario que se convirtió en su socio.

Las transacciones realizadas por el intermediario a nombre del Bandes implicaban inversiones de ingreso fijo. El intermediario cobraba al banco una prima por la compra de papeles y un descuento por las ventas.

La investigación estableció también que entre abril de 2009 y junio de 2010 el corredor-intermediario generó más de $60 millones en primas y descuentos de sus transacciones con el Bandes. Los agentes y empleados del corredor-intermediario diseñaron un método para repartirse con María de los Ángeles González las comisiones que el banco venezolano le pagaba a Direct Access Partners.

Se estima que González recibió mensualmente de los agentes y empleados del corredor-intermediario, comisiones ilegales que rondaron las seis cifras.

Como estrategia para ocultar los pagos ilícitos a González de Hernández, los intermediarios tranferían el dinero por medio de sociedades intermediarias y cuentas en el exterior que la mujer poseía en Suiza, entre otros lugares.

Se declara culpable

El 18 de noviembre de 2013, apenas seis meses y medio después de su captura, González de Hernández se declaró culpable ante el juez del Distrito Sur de Nueva York, Paul A. Engelmayer, de participar en el esquema de soborno, de conspirar para violar la Ley de Viajes y de cometer lavado de dinero.

Sus cómplices se habían declarado culpables con anterioridad. Ernesto Luján, José Alejandro Hurtado y Tomás Alberto Clarke Bethancourt, directivos de la firma intermediaria, se declararon culpables de conspirar para violar la la Ley de Prácticas Corruptas en el Extranjero (FCPA), de violar la Ley de Viajes y cometer lavado de dinero, entre otros delitos sustantivos relacionados con el plan de pago de sobornos a González de Hernández.

Posteriormente, el 14 de abril de 2014, la fiscalía anunció los arrestos y acusación de Benito Chinea y Joseph Demeneses, a saber ex director ejecutivo y ex director gerente una agencia corredora de bolsa de los Estados Unidos, señalados de cometer delitos graves derivados de una conspiración para pagar sobornos a María De Los Ángeles González De Hernández.

El fiscal de entonces, Preet Bharara, dijo en esa ocasión que estas personas se sumaban a los acusados de participar en la supuesta conspiración para corromper el negocio comercial de un banco estatal de desarrollo económico de Venezuela.

Clarke Bethancourt y Ernesto Luján fueron condenados a dos años de prisión. Luis Alejanddro Hurtado recibió una sentencia de tres años. Chinea y DeMeneses fueron condenados a cuatro años de prisión.

Finalmente, a mediados de enero de 2016, María de los Ángeles González de Hernández escuchó de la nueva juez ahora encargada del caso, Denise Cote, que debía hacer entrega de los 5 millones de dólares que obtuvo del esquema de corrupción, dándole de este modo resolución final a este caso.

La magistrada expresó sentirse “afectada por el grado de remordimiento” mostrado por González de Hernández. A su vez, la abogada de González, Jane Moscowitz, dijo que “estamos enormemente agradecidos por la compasión y el entendimiento de la corte”.

La ex vicepresidente de Bandes quedó en libertad tras permanecer 16 meses y medio en prisión.

Vida de ricos y famosos

Dos años después de aquel día, María de los Ángeles González de Hernández mantiene un tren de vida que refleja un alto nivel adquisitivo, muy por encima del nivel de ingresos de un ex funcionario público sin empleo o actividad comercial conocida.

De acuerdo a su cuenta individual en el Instituto Venezolano de los Seguros Sociales, IVSS, María de los Ángeles González de Hernández nació el 2 de mayo de 1958 y es portadora de la cédula de identidad N° V-4.769.746 y su primera afiliación fue el 19 de enero de 1977 y quedó cesante el 2 de mayo de 2013 de su relación laboral con el Bandes, institución identificada con el número patronal D19890860. Su último salario fue de Bs. 2.362,52 (unos $375 según el cambio oficial de ese año de $6.30 por Bolívar Fuerte). Cotizó 1,234 semanas un total de Bs. 401.761,70 (unos $64,000 al cambio oficial de 2013). Cuenta con una pensión de sobreviviente en condición de activa que recibe a través del Banco Fondo Común. El monto de dicha pensión es Bs. 392.646,46 más un bono de compensación de Bs. 157.058,58 para un total de Bs. 549.705,04, poco menos de $7 al cambio oficial actual (Dolar Dicom).

Entretanto, su hijo Jorge Alejandro Hernández González nació el 22 de marzo de 1986, es portador de la cédula de identidad N° v-17.125.451 y no está inscrito en el Instituto Venezolano de los Seguros Sociales, IVSS.

María de los Angeles mantiene en la actualidad una cartera de bienes raíces valorada en varios millones de dólares, con propiedades ubicadas en zonas de alto poder adquisitivo de Miami.

Su primera propiedad adquirida en territorio norteamericano, cuando era vicepresidente de Finanzas de Bandes, fue una modesta casa en la localidad de Kissimmee, en las afueras de Orlando. La propiedad fue vendida posteriormente.

Posteriormente, González adquirió un apartamento en Hallandale Beach, media hora al norte de Miami, en el condado de Broward, valorado en $235,000, según el portal de avalúos de propiedades Zillow.

La siguiente inversión fue un apartamento en el edificio de lujo Ocean Four, ubicado en Sunny Isles Beach, cuyo costo estimado está en $1.02 millones de acuerdo a Zillow.

La tercera propiedad, la más costosa del portafolio de bienes raíces de la ex vicepresidente de Bandes, es un apartamento con vista al mar que muy pocas en Miami personas pueden permitirse. Está ubicado en el lujoso edificio Porsche, también en Sunny Isles Beach, una torre de 132 unidades . El precio asciende a $8.9 millones, y el comprador puede escoger entre dos modelos de vehículos Porsche –el Cayman 718 o el Boxster 718 convertible- que viene incluido en el precio. El apartamento tiene un ascensor privado de modo que el propietario puede subir en su propio Porsche a la puerta del apartamento.

Su actual residencia, en el 4070 Woodridge Rd, en Coconut Grove, es una casa de 5 habitaciones y 6 baños valorada en $2.3 millones. Esta propiedad está a nombre de la firma JHMG Investments LLC. JHMG son las iniciales de Hernández y su hijo Jorge (Jorge Hernández/María González).

De acuerdo a las fuentes consultadas, la propiedad donde reside actualmente su hijo, ubicado en el exclusiva bahía de Brickell, es un apartamento de 2 habitaciones y 2 baños estimado en $1.2 millones. El alquiler mensual de esa propiedad está estimada por Zillow en unos $6,000 al mes.

María de los Angeles adquirió este portafolio de $12 millones en propiedades gracias a negocios que condujo mediante una amplia serie de intermediarios, operadores y empresas en varios países, según un reporte de la investigación.

La ex funcionaria controlaba el manejo de sus fondos a través de bancos en Estados Unidos, Suiza, Panamá y Dubai, entre otros paraísos fiscales. Pero a raíz de su detención en 2013, las operaciones financieras de la familia comenzaron a ser manejados por su hijo Jorge Hernández, que llevaba un año viviendo en el “imperio” cuando su madre fue detenida en Miami.

Cuando tomó control de las cuentas “comenzó a llevar un estilo de vida dispendioso y de derroche, adquiriendo varios carros de lujo”, reveló una persona que conoció a Jorge Hernández en esa época.

“Tenían una vida normal cuando vivían en Venezuela y de pronto, (tras la detención de María de los Angeles), el hijo comenzó a gastar a manos llenas. Tenía hasta una tarjeta de crédito Centurión de American Express”, detalló la fuente cercana al hijo de la ex funcionaria.

Negocios y Asociados

María de los Angeles ascendió en la dinámica de “negocios” dentro del sector de finanzas públicas gracias a poderosos aliados.

Su primer protector fue Leonardo González Dellán, presidente del Banco Industrial de Venezuela entre 2004 y 2005.

Mas tarde se produjo una alianza con la familia Mawuad, un grupo familiar venezolano de origen árabe con importantes conexiones en el alto gobierno de Venezuela.

“Romeo Mawuad fue quien recomendó el nombre de González para que fuera designada en Bandes”, dijo un ex empleado del banco que trabajó en el banco en la época en que González fue designada por primera vez.

Una vez que González obtuvo el cargo de Bandes “comenzó a cuadrar planes los negocios” con los Mawuad, dijo otro testigo.

Cuando González entró a la vicepresidencia de Bandes, el presidente saliente era el ex tesorero, Alejandro Andrade. Luego vino Edmée Betancourt. Ella “no sabía la dinámica del banco. Solamente recibía comisiones y decía sí a todo” acotó el testigo.

La fuente que trabajó en Bandes dijo que González también estuvo al frente del Fondo Chino. “Ella era parte del comité que hacía las negociaciones con los chinos”. La fuente detalló que “María de los Ángeles viajó varias veces a China junto a Jorge Giordani para realizar las negociaciones. Ella tenía capacidad para aprobar los convenios del Fondo Chino”.

Tras la detención de María de los Angeles, su hijo Jorge desarrolló una relación de negocios con Miguel Antonio Mouawad Mawad, hijo de Romeo Mawad, con el objetivo de “salvar” la fortuna de la ex funcionaria de las garras de los fiscales federales.

Los Mawad tienen un historial de acusaciones federales en Estados Unidos y de denuncias de corrupción en Venezuela.

La familia entera de los Mouawad fue incluida como defendants (acusados) en relación al caso del financista venezolano Francisco Illarramendi. Según una demanda del receiver del caso John Carney, la familia integrada por Romeo, su esposa Jespa, su hija Tania y su hijo Miguel Mouawad utilizaron tres empresas que establecieron en las Islas Vírgenes Británicas (BVI) y en Belize, para recibir más de $71 millones en fondos transferidos por el propio Illarramendi.

Las dos empresa abiertas por los Mouawad en BVI, Horion Investment Ltd y Grimsel Group, Ltd, y la firma fundada en Belize, M Holding S.A., fueron descrditas como “companías de fachada” establecidas con el único propósito de recibir las transferencias fraudulentas de Illarramendi.

Los Mouawuad también fueron mencionados en la demanda de Carney en otra segunda operación realizada por intermedio del empresario Walter Stipa, de $15 millones, que fueron usados para comprar un hotel de playa en Aruba.

Romeo Mouawad fue descrito en papeles de la corte de Connecticut como una persona “estrechamente conectada con funcionarios de alto nivel del gobierno de Chávez en Venezuela”.

Romeo mantenía estrechos lazos con Alejandro Andrade cuando éste era el Tesorero Nacional de Venezuela y, según las denuncias formuladas en su contra, amasaron una importante fortuna. Los Mouawad y Andrade se habrían distanciado luego en razón de algunas diferencias entre ellos.

Para el momento del arresto de la ex funcionaria, Romeo Mawuad ya no formaba parte de su entorno. No obstante, su hijo Miguel Mawuad se puso al frente del negocio familiar de los González, y decide apoyar al joven Jorge, ayudadándoles a contratar los abogados de la defensa de la ex vicepresidenta de BAandes.

La fuente asegura que “los Mawuad le tenían guardado a González $20 millones. Jorge (hijo) estaba desesperado y quería salvar la mayor cantidad de dinero. Miguel lo asesoró. Quería mover $20 millones a una cuenta en Andorra y Mawuad le recomendó no hacerlo”.

Una vez que González bajo arresto en Nueva York, Miguel Mawuad contrató los abogados James y Norman Moskowich para su defensa. Para ese momento, el gobierno norteamericano les había congelado los bienes en el país.

Una fuente confirmó que sería Miguel Mouwad quien le sirve a María de los Ángeles González de Hernández y a Jorge Alejandro Hernández González para esconder sus posesiones y dinero.

Para la realización de esta nota no logramos obtener el testimonio de Miguel y Romeo Mawuad.

Galería de arte 

María de los Ángeles González de Hernández también tendría supuestos vínculos financieros con su primo Carlos Napoleón Rivas Rada quien aparece como el dueño de una galería de arte que en realidad es propiedad de González de Hernández, según la fuente consultada.

La galería, de nombre “Hernandez Private Collection” promociona especialmente al artista plástico de Los Ángeles, Alec Monopoly, dijo una persona ligada al caso.

Otra compañía vinculada de los Hernández González -según explicó la fuente- sería presuntamente Eco Turf Miami, una empresa ubicada en el sur de Florida dedicada a la instalación de césped sintético ubicada en 1331 Brickell bay Dr suite 4409. Miami Fl. 33131  en la cual figura la ecuatoriana como dueña. María Gabriela Reyes.

En Panamá, María de los Ángeles González de Hernández poseería una compañía llamada NVMO Suministros del Istmo, S.A., registrada con el número 846874 el 17 de octubre de 2014 en el Distrito Panamá, Provincia de Panamá. Como agente figura Rolando Gill Medina y su presidente Manuel Alejandro Orozco Salazar, nacido el 7 de diciembre de 1982.

Como directores: Grecia Vanessa Pérez Patiño, Keithy Lizbeth Jiménez Acevedo, Nelson Antonio Von Der Brelie Delli Compagni y Luis Antonio Orocu Murillo.

Con información de: Venezuela Al Día

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