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Carlin por Tamara Sujú Roa

En los próximos dias, voy a remitir a la Corte Penal Internacional, nuevos casos de torturas cometidas en el periodo presidencial de Nicolás Maduro, que he recibido durante los últimos dos meses. Desde que la Corte anunció la apertura del Examen Preliminar a Venezuela el 8 de febrero, no han cesado de llegar testimonios de victimas de la represión sistemática que el régimen ha cometido los últimos 4 años contra el pueblo venezolano. Casos de detenciones arbitrarias y torturas durante la detención, casos de personas que fueron heridas – algunas gravemente- durante las manifestaciones ocurridas en el 2014, 2015, 2016 y 2017, y cuyas cifras reales se desconocen al dia de hoy.

Del estudio de varios de los casos que remitiré a la Corte, quiero demostrar que la intención de los organismos de seguridad actuantes o la de los colectivos afectos al oficialismo, era causar heridas muy graves, incluso mortales, pero sus victimas corrieron con la “suerte” de sobrevivir, aunque hayan perdido algún órgano vital, hayan quedado parapléjicos hayan perdido un ojo, o sufrieron una herida que les deformó su cuerpo para toda la vida. Es decir, las balas fueron dirigidas a la humanidad de las victimas para “matar”, no para disuadir, lo que podría ser considerado como intentos de asesinatos en grado de frustración, que se sumarian a la represión sistemática y generalizada contra la población civil que manifestaba en las calles masivamente esos dias.

El éxodo de venezolanos ha hecho que muchas de esas victimas, ahora viviendo fuera del país, sientan menos temor de hacerme llegar sus testimonios, pero hay otras, en Venezuela, que valientemente me los han enviado, aun siendo intimidadas por su continua denuncia y anhelos de justicia. Este es el caso que les quiero narrar, porque su testimonio, sus ganas de vivir, sus deseos de recuperación, su valentía y su determinación de conseguir justicia, me ha conmovido.

Carlin del Valle Rodríguez Moy, quien tiene 23 años hoy en día, se encontraba participando en una protesta pacifica denominada “pancartazo”, en el Distribuidor Fabricio Ojeda de Lechería, estado Anzoátegui, el 9 de mayo del 2014, cuando funcionarios de una patrulla de la Policía de Puerto La Cruz, disparó con sus armas de reglamento a los manifestantes. No eran balas de goma, eran balas de plomo, dirigidas a los cuerpos de quienes se encontraban en el lugar. Carlin relata que, “de pronto sintió un golpe que la paralizo por segundos”. Ese golpe fue un disparo que entró por el lado izquierdo de su rostro y salió por el lado derecho, provocándole una gran hemorragia, laceración del 85% de su lengua, siendo operada de urgencia para salvarle la vida, permaneciendo 8 dias en terapia intensiva, más todos los dias que necesitó para su recuperación, con terapias dolorosas, y actualmente, Carlin continúa sufriendo parálisis facial, dolores de cabeza, dolor en su rostro y detrás de su ojo, con la vista afectada como secuela de la grave lesión sufrida.

Como la mayoría de estos casos, los victimarios, policías plenamente identificados en el expediente ante los tribunales, continúan tan campantes en sus cargos, es decir, continúan con sus chapas y armas, las mismas con las que dispararon e hirieron a Carlin y quien sabe si a alguien más. La audiencia preliminar, según cuentan sus abogados, Alejandra Olivares Hidalgo y Zezarina Guevara, se realizó el 30 de Marzo del 2017, es decir, dos años y 7 audiencias diferidas después, porque hasta ese entonces, siempre faltaba uno de los imputados.

Carlin denuncia que durante las audiencias, lugar en el que comparten con sus victimarios, ella, su familia, sus amigos y los abogados son fotografiados y filmados, en clara acción de intimidación a pesar de tener medidas de protección, que por supuesto, nunca se han cumplido. Esta joven valiente, cuyo rostro muestra aún las secuelas de la herida levemente, con una voz profundamente poderosa al relatar su experiencia, me provocó un escalofrío, el mismo que aún hoy, después de transcribir tantos horrores, todavía siento y que ratifican mi compromiso con cada una de esas victimas, con cada padre o madre, con cada hermano, amigo, tío, primo o abogado, que ante el secuestro de las Instituciones en Venezuela, buscan que sea la justicia internacional la que juzgue a los culpables.

Carlin termina con estas palabras: “Seguiré luchando incansablemente, para que mi caso tenga justicia, porque hoy yo no solo soy mi voz, soy la voz de todos esos jóvenes que cayeron en el 2014, soy la voz de Bassil da Costa, de Génesis Carmona, de Geraldine Moreno, por todos ellos seguiré luchando por Venezuela, seguiré luchando por mi país, seguiré luchando por la justicia de cada persona que murió en ese 2014, por tantos inocentes que cayeron esa vez”…

Querida Carlin, estás viva porque así lo quiso Dios, por tu fortaleza, porque era tu destino ser la voz de esos jóvenes que hoy no están y tu testimonio formará parte, junto el de tantos otros, de esa represión sistemática y criminal, que Nicolás Maduro y toda su Cadena de Mando emprendió contra el pueblo venezolano.

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